
Corría el día 10 de Noviembre de 1996, Boca Juniors estaba fuera de la pelea por el campeonato y su DT, Carlos Bilardo decidió hacer debutar a un tal «Riquelme» frente a Unión de Santa Fe. Desconocido para todos, el ex-entrenador de la Selección Argentina puso sus ojos en él luego de haberlo visto jugar en las divisiones inferiores de Argentinos Juniors y se lo llevó al club de la Ribera (en un paquete de jugadores que incluían a Emanuel Ruiz y Cesar La Paglia, entre otros).
Diego Latorre cuenta que le dijo que el iba a estar libre, que haga su juego porque todos lo iban a marcar a él (por Diego). Tamaña sorpresa se llevaron, no solo los hinchas sino también los rivales: Román se hizo dueño y señor del mediocampo y del control del desarrollo del juego. Tal fue la magnitud de su impronta en el partido en sí, que los hinchas comenzaron a corear su nombre antes de completar el primer tiempo.
Bajo la tutela de Héctor Veira, tuvo el honor de compartir el campo de juego con Diego Maradona (inclusive, Román lo reemplazó en el último partido del ’10’ frente a River Plate), pero Carlos Bianchi fue quien logró exponenciar su capacidad a niveles altísimos (dos Copas Libertadores ganadas y un partido descomunal frente al Real Madrid en la Copa Intercontinental del año 2000).
Barcelona no pudo disfrutarlo, Villareal lo idolatró (llegó a Semifinales de Champions League) y Boca lo amó. Quizás Miguel Angel Russo logró el mejor rendimiento de él (quizás el mejor Riquelme que se haya visto), allá por el año 2007 cuando se alzó nuevamente con una Copa Libertadores donde Román (y sólo Román) fue el factor preponderante en aquella conquista.
El resto, es historia conocida…