Claro que el año de Ferro estuvo muy por debajo de lo que se esperaba. La histórica institución de Caballito necesitaba un buen golpe de efecto tras una temporada donde no cumplió ningún objetivo (ni Reducido o Copa Argentina) por eso metió mano rápido y cerró la contratación de Juan Manuel Sara como técnico para el año que viene.
La vara en Oeste había quedado muy alta tras esa semifinal dónde estuvo a tiro de disputar la final contra Barracas Central por el segundo ascenso. Pero la derrota ante Quilmes y la salida de Orsi y Gómez fueron algo del menú post temporada. Manuel Fernández llegó y se fue sin pena ni gloria. Luego el grupo Kohan arribó y encaminó la nave dónde llevó a competir a Boca por Copa Argentina pero luego los últimos malos resultados los eyectaron del puesto a Tobías Kohan y Juan Branda. Sin oportunidad de Reducido ni Copa Argentina 2023 fue que la desazón fue grande como así la desilusión. Pero no tenía tiempo para lamentos porque se puso rápido en marcha para diagramar un año que viene que será importante. Para dejar atrás el mal trajo fue que anunció la llegada de Juan Manuel Sara que venía de dirigir a Deportivo Maipú en este último año.

Sara, ex delantero que pasó por la institución en el 2012 jugando 6 partidos, tiene una fuerte identificación con Ferro ya que declaró ser hincha. Asisitió al jardín de infantes que posee el club y practicó diversas actividades. Luego los caminos de la vida profesional como ayudante de campo lo situaron con Diego Martínez, actual entrenador de Tigre. Con el obtuvo importantes ascensos y a partir de este 2022 se lanzó solo como cabeza de cuerpo técnico en un Maipú que luchó casi hasta el final por el Reducido y quedó out de la Copa Argentina por una derrota ante Quilmes en la última fecha donde su equipo hizo todo para ganar dicho partido. No renovó con el Botellero y todos los caminos conducían a la Avenida Avellaneda 1240 dónde en estás últimas horas fue presentado y ya entrena al equipo.
El camino de Sara no será fácil y sabe de la doble tarea porque no solo tendrá el desafío de poner de pie a Ferro sino que administrará pasiones ajenas como propias. A fin de cuentas es que el técnico sabe que está ante las puertas de su desafío supremo.