James Harden se rebajó el salario y se queda en Philadelphia

El escolta renovó por menos dinero para permitirle una mayor flexibilidad salarial a los Philadelphia 76ers de cara a la próxima temporada de la NBA. El objetivo de Harden está claro: ganar el campeonato con una plantilla mejorada.

Pese a que su estadía en Philadelphia era casi un hecho, James Harden sacrificó parte de su salario para que los 76ers puedan reforzarse y dar así el salto definitivo en la pelea por el título de la NBA. Por su parte, el equipo sacó provecho del acuerdo y logró fichar a los agentes libres P.J. Tucker y Danuel House, que fueron compañeros de La Barba en Houston, además de llevarse a De’Anthony Melton en el reciente Draft en un intercambio con Memphis.

Los Sixers comienzan su reconstrucción y Harden tomó una decisión digna de líder: rechazó la opción de jugador por 47.4 millones de dólares y pasará a ganar 33 millones esta temporada -casi 15 millones menos-, en un acuerdo que incluye contrato por dos años a cambio de 68.6 millones. Además, tendrá la oportunidad de renunciar a los 35.6 millones del siguiente curso si quiere negociar un nuevo contrato como agente libre.

Según fuentes cercanas a los 76ers, fue el propio jugador quien se acercó a hablar con el presidente de la franquicia, Daryl Morey, para transmitirle su intención de hacer todo lo posible por facilitar que el equipo se reforzara y pudiera ser un serio candidato a ganar el anillo. Dicho y hecho, Harden cumplió su palabra.

Le dije a Daryl que mejore el roster, que firme a quien sea que necesitemos y me dé a mí lo que quede. Esas son las ganas que tengo de ganar”, reveló el escolta, que lo único que quiere y le importa “en esta etapa” es competir por el título. Pero no solo aceptó menos dinero, sino que también se comprometió a llegar al training camp de septiembre en mejores condiciones físicas y en un mejor estado del que se le vio durante su paso por los Brooklyn Nets.

Harden, que comenzó la temporada pasada en Brooklyn pero después fue traspasado en febrero a Philadelphia, acabó promediando 22 puntos y 10.3 asistencias y 7.7 rebotes en los 65 partidos que disputó con ambos equipos. Sin embargo, su llegada no cambió las cosas para los Sixers en los playoffs, ya que perdieron en la segunda ronda por cuarta vez en cinco años y una vez más no lograron llegar, al menos, a las Finales de la Conferencia Este.