Ituzaingó y Deportivo Merlo jugaron un clásico de dientes apretados en la vuelta de los visitantes a la Primera C. El Carlos Sacaan vivió una fiesta en las tribunas pero decepcionó en el campo de juego con un trámite friccionado y de pocas situaciones de peligro. Blas Pisano, arquero del Verde, fue la figura del encuentro por dos atajadas a puro reflejos que pudo decretar la victoria del Charro. El cero, igualmente, le quedó perfecto al desarrollo de los noventa minutos.
Se peleó cada pelota. Los espacios no aparecieron. Pura marca y roce. Y, por sobre todo, poco juego. Típico de un clásico. Ningún equipo regaló nada a pesar de algunos intentos aislados desde afuera del área de ambos equipos que defendieron bien sus arcos salvo por contadas ocasiones. Quizás, el dueño de casa fue un poco más ambicioso con los ataques por las bandas en la primera mitad aunque no llegaron con demasiada intensidad al arco de Agustín Baclini.
Nada cambió en el complemento. Se cuidaron más de lo que jugaron pero, dentro de los nervios y las presiones, el equipo de Marcelo Straccia se encontró con las situaciones más claras en los pies de Fernando Pasquale y Gastón Arrieta pero ambos futbolistas se chocaron con dos estupendas atajadas de Blas Pisano, el mejor de la cancha. El uno rescató a su equipo que no viene bien en el torneo pero, al menos, no perdió de local ante un clásico rival de la zona Oeste de la Provincia de Buenos Aires.
El regreso de los hinchas visitantes fue un éxito aunque no tanto el desarrollo futbolístico de ambos conjuntos en el campo de juego del Carlos Sacaan. Blas Pisano fue el salvador de Ituzaingó ante las únicas dos chances certeras de Deportivo Merlo.