El nuevo milenio y la tecnología aportó un capítulo extra al libro de historias desopilantes del fútbol a nivel mundial. En St. Mary’s Stadium, poco pasaba entre Santos y Villanos hasta que un dron invadió la cancha y Michael Salisbury solicitó a los jugadores que dejen en el campo de juego.
El protocolo exigió que los jugadores del Southampton y el Aston Villa tuviesen que evacuar. Por la fecha 21 de la Premier League, la atracción fue un artefacto volador que interrumpió las acciones. El árbitro llamó a los capitanes y le ordenó tanto a James Ward-Prowse como a Emiliano Martínez que vayan a los camarines.
Tras diez minutos de suspensión, los profesionales volvieron al césped para completar los minutos restantes del primer tiempo. Lo insólito en el fútbol sumó un nuevo capítulo y a los ojos de todo el mundo mientras los encargados de seguridad continuaron trabajando en el estadio.
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