Se terminó nomás el ciclo de Ariel Holan en el Rojo de Avellaneda. El hombre que le devolvió la mística al fútbol colorado le dijo basta a pesar de amar la institución pero rechazó por completo el continuar ligado con el club de Bochini y Alsina argumentando, entre otros aspectos, que «es inconcebible que el DT y su familia tengan que movilizarse con custodia policial por todos lados».
«Independiente no se merece eso» destacó en su escrito el entrenador que le dijo adiós a la entidad de Avellaneda cuando le faltaban 10 días para cumplir su primer año de trabajo. Así también, el ex coach de Defensa y Justicia, aclaró que su contrato era válido hasta finales de 2017 y que en ese lapso él junto a sus ayudantes se trazaron metas que pudieron cumplir.
«Dejar este puesto que tanto soñé durante más de 30 años es la decisión más difícil de mi vida» manifestó Holan quien dictó sentencia irreversible al destacar que su renuncia es «indeclinable». De esta forma, el Rojo no pudo torcer el brazo del DT que entró en el corazón del hincha y le permitió coronarse campeón de la Sudamericana algunos días atrás en el mítico Maracaná.
Cuestionado en el arranque por el excesivo uso de tecnología, el técnico fue silenciando los murmullos con resultados y un buen andar futbolístico. Gabriel Milito había dejado el club en diciembre de 2016 tras perder con Banfield y la nueva era comenzó con la pretemporada y el extenso receso.
En total, Holan dirigió 39 partidos de los cuales ganó 22, empató 12 y solamente perdió 5. Independiente se queda sin el cuerpo técnico que le devolvió una identidad perdida. Queda el plantel y el recuerdo de haber recuperado en 355 días esa mística que lamentablemente dice adiós por un flagelo que sacude al fútbol argentino. Esta vez las tácticas no sirvieron y, una vez más, ganaron los violentos.