INDEPENDIENTE 0- ARGENTINOS JUNIORS 1: ARGENTINOS HIZO UNA «DIABLADA» ANTE UN ROJO QUE NO FUE PARA NADA «BICHO».

Sábado 19 de Octubre, 15.30 hs. El infierno ardía y mucho en los alrededores del Libertadores de América, para albergar un partido totalmente «rojo». El «Bicho» de la Paternal enfrentaba a Independiente de Avellaneda, un mismo color pero sentimientos y presentes rotundamente opuestos.

El local se encuentra deambulando por la Superliga, con rendimientos irregulares y un entrenador que no consigue encontrar un funcionamiento plasmado dentro del campo de juego. Con problemas internos en el plantel a la vista, y casi sin una disposición táctica clara, pero con amor propio y todo lo que significa ser un grande del fútbol sudamericano, el «Rey de Copas» hacia su ingreso al estadio en busca de un poco de aire y tranquilidad.

Por su parte, Argentinos Juniors vive un presente completamente distinto: peleando por ingresar a los primeros puestos del torneo, con un once inicial que sale de memoria, y con un plantel que presenta un combinado de jugadores jóvenes y un puñado de profesionales más experimentados. Mientras que su entrenador, Diego Davobe, continúa dando muestras del gran potencial que posee en cuanto a manejo de grupo, e inteligencia para plantear partidos determinantes.

Comenzaba a llenarse el infierno. Las palpitaciones crecían para los simpatizantes de Independiente que arribaban al estadio para empezar a vivir lo que más tarde sería una tarde calurosa, plagada de euforia y nerviosismo. Las primeras en salir al campo de juego fueron las madres de los jugadores del «rojo», que en honor al día de la madre, harían el saludo histórico del club junto a los once titulares elegidos por Sebastián Beccacece. Los aplausos caían de las tribunas para ellas, y el recelo y la presión recaían sobre los jugadores.

Arrancó el encuentro. El local tomaba la iniciativa y parecía llevarse puesto a un «bicho» que se refugiaba y sufría los primeros 15 minutos del encuentro. Los «diablos rojos» apelaban al recurso de la intensidad y con el balón bajo la suela intentaban vulnerar al rival. Argentinos supo agruparse atrás, recurriendo al orden espacial dentro del verde césped y transformó a ese Independiente incisivo en un equipo de handball: toques de lateral a lateral, sin pisar el área contraria.

Pese a llegadas sin profundidad de ambos lados, el primer tiempo se resumió en una lucha constante en la mitad de la cancha. El elenco visitante buscaba recuperar el balón en 3/4 de cancha propia para contraatacar, mientras que los vestidos de rojo intentaban llevarse los tres puntos mediante la posesión del balón y la apertura de espacios mediante la misma.

A los 46 minutos, ya finalizando la primer etapa, fue (¿injustamente?) expulsado Andrés Roa en Independiente, jugada polémica en la cuál la cuaterna arbitral no dudó y decidió que el colombiano se fuera a los vestuarios antes de tiempo.

El segundo tiempo no se diferenció mucho del primero; A destacar el aumento de llegadas al arco de Martín Campaña, que a los 30 minutos ya había tenido dos intervenciones fundamentales para mantener el arco en cero. El «rojo» se quedaba cada vez con menos ideas, y con menos energía, aproximándose apenas dos veces en el complemento (y con poca profundidad) a los tres palos custodiados por Chávez. Mientras que el «bicho» supo reservarse las fuerzas para golpear en el momento justo.

No sería hasta los 86 minutos de partido, que el local se encontraría con solo nueve jugadores presentes en el campo (debido a una molestia de Pablo Pérez, que fue atendido fuera del campo durante unos minutos, luego de cometer la falta que derivaría en la emoción máxima del partido), y Argentinos Juniors jugó rápido un balón que encontró dormida a toda la defensa del equipo de Beccacece. Elías Gómez definió con muy poco ángulo al primer palo de Campaña, que no supo que hacer ante el sorpresivo remate, y estampó el 0-1 definitivo.

Argentinos Juniors ganó, se convirtió en el nuevo puntero de la Superliga Argentina de Fútbol (acompañando a Boca Juniors), y contribuyó a dejar Avellaneda convertida en un infierno para nada encantador. El director técnico del «Rey de Copas» canceló la conferencia de prensa que iba a dar, y su futuro pende de un hilo. Realidades distintas, desde todo punto de vista posible, plasmadas perfectamente en el campo de juego (y en el marcador).