La salida del entrenador portugués conmocionó no sólo a los Giallorossi sino también al fútbol en general. Mientras José Mourinho se despidió en redes de La Loba, varios tifosi se acercaron al entrenamiento del primer equipo para hablar con los referentes.
A la hora de terminar la práctica, los dos argentinos del plantel profesional de Roma salían en un vehículo amarillo. Conducía Leandro Paredes y, en el asiento del acompañante, iba Paulo Dybala. Ambos frenaron ante el puñado de fanáticos que buscaba dejarle un mensaje.
El mediocampista bajó la ventanilla del auto y escuchó a los fanáticos que le dijeron «Mourinho ya no está, ya no es más una excusa». De esta forma, exigieron un poco más de entrega a los jugadores del Giallorossi que marchan novenos en Serie A a 22 unidades del líder que es Inter.
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