El elenco de la capital alemana venció de manera contundente por 3 a 0 a sus rivales en condición de visitante. Pese a reglas impuestas por la federación, en dos de los tres tantos, los jugadores de la visita se abrazaron para festejar el grito sagrado.
La abadía se entiende que es un convento o monasterio crisitano regido por un abad o una abadesa (padre o madre espiritual). Sin embargo, de la mano de Bruno Labbadia, Hertha Berlín cometió un “crimen” en la buena victoria conseguida de cara al retorno de la Bundesliga. La Federación alemana, implementó ciertas reglas como una especie de condición para que vuelva a rodar la pelota. Una de ellas es que no se permiten abrazos en los goles. De todas maneras, los jugadores del Hertha hicieron caso omiso y en dos de los tres gritos, se juntaron a festejar y podría haber sanción.
Más allá de esa situación, se anuló completamente a Hoffenheim que pareció no haberse enterado que tenían que salir a jugar. La figura del local fue su arquero Oliver Baumann que a pesar de recibir tres tantos, fue fundamental para que el encuentro no termine en papelón.
El primero, llegó por un remate de afuera del área que se desvió en el defensor Kevin Akpoguma y se le filtró al arquero del Hoffenheim. Dos minutos más tarde, apareció el centrodelantero Vedad Ibisevic, que de cabeza superó a sus marcadores y estampó el 2-0. Finalmente, fue el brasileño Matheus Cunha quien liquidó el partido. El atacante sudamericano tuvo una gran actuación y coronó su performance con una jugada personal fantástica que terminó en un remate fuerte al palo contrario donde se encontraba Baumann.
Por último, el argentino Santiago Ascacibar se dio el gusto de ingresar cuando restaban tan solo cinco minutos para culminar el juego.