HASTA PRONTO, QUERIDO ENZO

Se cumplieron 16 años de la noche más emocionante para Enzo Francescoli. El 1° de agosto de 1999, el Monumental vivió una verdadera fiesta para darle el adiós adentro de una cancha a uno de los mejores delanteros que vistió el manto sagrado rojo y blanco.

Enzo Francescoli Uriarte, nacido el 12 de noviembre de 1961 en Montevideo, Uruguay, inició su carrera en Montevideo Wanderers en 1979. En 1983 llegó a River, para su primer ciclo en el club de Nuñez. Disputó un total de 113 partidos con 68 goles. Pasó a Racing de París, luego a Olympique de Marsella, Cagliari y Torino. Hasta que finalmente en 1994 volvió al Millonario, para registrar 123 partidos y 69 festejos de gol.

El total en River, indica 236 partidos y 137 goles. Promedio de 0,58 para el «Príncipe», quien además registra 7 títulos con el club de sus amores, incluyendo 5 títulos locales, 1 copa Libertadores y 1 Supercopa. Máximo goleador extranjero, es otro de los palmares que registra el Enzo.

Decidió dejar las canchas en el año 1998, pero un año mas tarde le llegaría su merecida fiesta despedida. Fiesta que solamente un hombre hasta ese entonces, había tenido el privilegio de recibirla en su honor, siendo nada menos que Norberto Alonso. Francescoli se convertía en la segunda persona en tener un Monumental repleto, para despedirlo y agradecerle tantos años de esfuerzo y sacrificio por el equipo.

Y así fue, con un estadio donde no cabía ni un alfiler, con más de 70.ooo personas a lo largo y a lo ancho. El partido, River vs Peñarol de Uruguay. Para colmo, otra de las grandes sorpresas de la tarde-noche fue la presencia de Marcelo Salas, quien tomó un vuelo charter y llegó tan solo minutos antes del comienzo del partido, para darle la sorpresa al uruguayo.

El reloj marcaba las 17:50 cuando el homenajeado pisó el terreno de juego, de la mano de sus hijos Bruno y Marco. Junto a él, saltaron al terreno Pablo Aimar, Javier Saviola, el «Matador» Salas, Hernán Diaz, Juán Pablo Sorín, el «Diablo» Monserrat, Roberto Ayala, entre otros. El DT, Ramón Ángel Díaz.

Del puntapié inicial se encargó otro ídolo Millonario y uruguayo, el señor Walter Gómez. El partido recibió el primer gol de la mano de Salas, tras rebote en un remate del Enzo al palo, antes de finalizar el primer tiempo. El espectáculo del entretiempo estuvo a cargo de Ignacio Copani, quien deleitó al público con las estrofas de «Inmenzo», canción compuesta por el cantante para el «oriental más argentino», como describe en su poesía musical.

En la segunda mitad llegó lo esperado por todos los hinchas: el gol de Francescoli. Llegó desde tiro del punto penal, tras una infracción a Sorín sancionada por Ángel Sanchez. Misma vía para el tercer grito, mismo autor, pero ahora desde una falta cometida contra Saviola.

Cerca del final, ingresaron al campo Bruno y Marco para jugar junto a su padre. Y el cuarto y último gol fue una obra familiar: pase de Enzo para Marco, quien habilitó a su hermano Bruno para estampar el 4-0 final. Al finalizar el encuentro, Francescoli dio la vuelta olímpica junto a sus hijos, bajo el aplauso y llanto de algunos hinchas, quienes además desplegaron una bandera gigante en agradecimiento al Enzo. El cierre de una noche soñada fue con fuegos artificiales y cantos de la parcialidad Millonaria para el Principe.

Merecido homenaje para el uruguayo más querido en River, aquel que supo ganarse al público por intermedio de su magia en cada gol. Aquel que quiso volver en el año 1994 para sacarse la espina de no haber estado en el plantel campeón de 1986. Y volvió, y fue campeón de América, y además le regalo al club un tricampeonato más y la primer Supercopa. La huella que dejó Francescoli fue, es y será imborrable. Eternamente gracias Enzo, River nunca olvidará todo lo que le diste.

Acerca de Lautaro Castiglioni 4826 Articles
Nació en febrero de 1996 bajo el apodo de "Laucha". En sus jóvenes años se volcó al fútbol y al basket para convertirse en un erudito del periodismo deportivo. Dueño de una pluma intachable y de una madurez envidiable. Su cable a tierra está en Pergamino.