Campeón en el Apertura 2001, intrépido y muy querido en el club. Carlos Maximiliano Estévez se estrenó en la elite del fútbol argentino vistiendo la pilcha de la Academia la noche de un martes 17 de febrero de 1998. Exactamente hace 24 años atrás comenzaba la carrera de uno de los atacantes con más potrero de los últimos tiempos.
El «Chanchi» no tardó en meterse en el corazón del hincha de Racing. Eran épocas de vacas flacas donde cada campeonato sin alegrías pesaba como un yunque en el océano. La quiebra merodeaba por la entidad de Avellaneda y la apuesta por jugadores de la cantera era moneda corriente.
El día que Estévez debutó, en el once inicial había otros muchachos de las inferiores como Albano Bizarri y Javier Lux. En cancha de Vélez, no tuvo la suerte de anotar y para colmo el equipo de Ángel Cappa cayó por 2 a 0 ante un Fortín conducido por Marcelo Bielsa.
Estuvo muy cerca de irse al Liverpool pero los problemas entre la dirigencia y la síndico que manejaba la economía del club privó al delantero del sueño inglés. No obstante Europa lo esperaba y jugó un semestre en el Racing de Santander para luego volver al de Avellaneda que lo esperaba con los brazos abiertos.
En su segunda etapa en la Academia cortó la racha de 35 años sin títulos a nivel local, fue el goleador del recordado equipo de Reinaldo Merlo pero con el correr de los años su potencial y su picardía ya no seducía como antes. Jugó en Olimpo, en Almirante Brown, Deportivo Merlo, Sacachispas y Chacarita Juniors entre otras escuadras de Argentina. Fuera del país tuvo un gran paso por Venezuela y uno no tanto por la elite de Chile.
Tras retirarse como profesional en 2015, Estévez intentó dedicarse al fútbol del otro lado de la línea de cal. Hace poco trabajó como ayudante de campo en Acassuso que milita en la Primera B Metropolitana. Sin embargo todo Racing lo recordará por ser uno de sus ídolos surgidos del semillero y una pieza clave para cortar esa sequía de tres décadas y media sin alegrías.