Grecia derrotó por la mínima a Finlandia pero no pudo evitar que festeje su ascenso a la División B de la UEFA Nations League. El único grito de la jornada fue de Albin Granlund, en contra, sobre los 25 minutos de la primera mitad. A pesar de la caída, los Markku Kanerva consiguieron el objetivo y se quedaron con el Grupo 2 a falta de una jornada.
En el Estadio Olímpico de Atenas, Grecia y Finlandia disputaban una final por el ascenso a la B de la UEFA Nation League. Los visitantes, punteros e invictos con 12 unidades, sabían que de sumar lograrían cumplir con el objetivo o, en caso de perder, debían hacerlo por la mínima dado que tendrían a favor el resultado del primer cotejo entre ambos (2-0); los helénicos, segundos con 9 puntos, sólo les servía el triunfo, por dos goles, para seguir con vida.
Desde el comienzo, el equipo de Angelos Anastasiadis fue a campo contrario con la intención de ponerse en ventaja para acercarse al objetivo. Sobre los 25 minutos, el cero se rompería con un infortunio: tras un centro desde la derecha y un cabezazo salvado por Lukáš Hrádecký, Albin Granlund se llevaría la pelota por delante y adelantaría a los griegos por 1-0.
A partir de ese entonces, el control y dominio fue absoluto para los locales que, con poco fútbol pero mucho empuje, lograron arrinconar a los de Kanerva. Finlandia, muy errático y de poca conexión entre mediocampo-ataque, solo atinaban a defenderse y dejar que los minutos pases dado que, con la caída por la mínima, todavía les alcanzaba para coronarse.
El tiempo fue transcurriendo, Grecia intentaba pero, por las fallas en los últimos metros y las oportunas salvadas de Hrádecký. Finalmente, los Búhos Reales aguantaron el marcador y terminaron festejando ya que el 0-1 les asegura el primer puesto (en caso de empate en el 1° lugar, juegan los partidos entre sí) a falta de una jornada, implicándoles el ascenso a la División B y la clasificación para los Playoffs de la Eurocopa 2020.