GOLDEN STATE WARRIORS: DEL CIELO AL INFIERNO

Los de Steve Kerr fueron el peor equipo de toda la NBA con un récord de 15 victorias y 50 derrotas. Terminaron últimos en la Conferencia Oeste y por eso no dirán presente en la reanudación de la temporada 2019-20, en Orlando. Finalizamos con los repasos de los ocho que se quedaron en casa.

La última gran dinastía de la liga norteamericana tuvo una temporada para el olvido y está plasmado en los resultados. Pasaron de cinco Finales de NBA consecutivas, con tres campeonatos en el medio, a ni siquiera estar en la postemporada. Gozaban de ser el mejor equipo defensivo desde 2014-15 y sus campañas de fase regular eran sorprendentes. Ese mismo año consiguieron un 67-15; en 2015-16 fue el año del récord absoluto con el 73-9; en 2016-17 repitieron el 67-15; en 2017-18 consiguieron un 58-24 y en 2018-19 tuvieron una marca de 57-25. Cada vez que alguien se cruzaba con la camiseta azul y amarillo, temblaba del miedo por su poderío, pero eso no ocurrió en esta oportunidad.

Quizás la baja de los Warriors comenzó con la rotura del tendón de Aquiles de Kevin Durant, en el quinto partido de las Finales del año pasado ante Toronto Raptors. Ese hecho significó que el alero se perdiera el resto de la definición y sumado al nivel de los canadienses, el tercer anillo seguido estaba cada vez más lejos. Unos días después, en el sexto juego, Klay Thompson sufrió una rotura del ligamento anterior de la rodilla izquierda, que lo llevó a estar ausente durante toda la 2019-20, y al día de hoy se sigue recuperando. Como si fuera poco, tuvieron que desprenderse de DeMarcus Cousins por una seguidilla de lesiones que no llegaban a curarse.

Las malas noticias no tardaron en llegar: Durant se fue a Brooklyn Nets, Cousins se transformó en agente libre, Thompson continuaba lesionado, Andre Iguodala partió hacia Miami Heat y Shaun Livingston anunció su retiro. Entonces, el plan desde un principio fue que el peso del equipo recaiga en el MVP de la Temporada 2015 y 2016, Stephen Curry, pero todo cambió el 30 de octubre, en el cuarto encuentro de la temporada, cuando se fracturó la mano izquierda y estuvo fuera de las canchas durante cuatro meses. La decisión fue que se recuperara de la manera más segura posible, ya que los resultados no acompañaban y el año ya estaba perdido. Regresó el 5 de marzo contra los Raptors y anotó 23 puntos, pero no jugó los dos siguientes por un estado gripal, y luego llegó la incertidumbre causada por la pandemia del nuevo Coronavirus.

El gran refuerzo fue D’Angelo Russell, proveniente de los Nets, y la idea era juntarlo con Curry, pero eso de desplomó cuando Steph se lesionó. Jugó 33 partidos y se perdió 19 por lesión, en ellos promedió 23.6 puntos, 6.2 asistencias, 3.7 rebotes y 0.9 robos, con un 43% de campo. Números similares a lo hecho anteriormente y no pudo lucirse como hubiese querido. Este experimento llegó a su fin cuando en febrero decidieron enviarlo a Minnesota Timberwolves, junto a dos jugadores más, a cambio del número 1 del Draft 2014, Andrew Wiggins. El alero canadiense llegó en un momento difícil, pero aun así se destacó con 19.4 puntos, 4.6 rebotes, 3.6 asistencias, 1.3 robos y 1.4 tapones en 12 encuentros disputados, además de un 46% de tiros de campo. Habrá que ver cómo se acomoda cuando Curry y Klay se recuperen, ya que sus números en ofensiva son positivos, pero también puede ser bien utilizado en la defensa, sin dejar su lado anotador, y que los Splash Brothers (Hermanos tripleros) se encarguen principalmente del ataque.

A la hora de mencionar los pocos aspectos positivos, nos encontramos con el novato Eric Paschall, seleccionado en el puesto 41 del Draft 2019. El joven promedió 14 puntos y 4.6 rebotes en 60 duelos, siendo uno de los líderes dentro de la cancha por la falta de los más acostumbrados a vestir el escudo que lleva el puente Golden Gate, de San Francísco. Tiene un enfoque agresivo y necesita complementarse con alguien como Draymond Green para continuar explotando ese talento. Las veces que Golden State tuvo oportunidad de ganar, generalmente la pelota pasó por él y eso lo hace un jugador clave para lo que viene.

Culminaron el 2019 con un récord negativo de 26-9, y de ahí en adelante nada cambió. Encadenaron una serie de 10 derrotas consecutivas, se recuperaron ante Cleveland Cavaliers y Washington Wizards, pero volvieron a entrar en una racha perdedora que duró ocho juegos. Al momento que el virus COVID-19 le puso un freno a la temporada y decrete el final para ellos, se encontraban en el último puesto de la Conferencia Oeste, con sólo 15 victorias y 50 caídas, consiguiendo apenas el 23% de los 65 encuentros, algo que sorprende por venir del último subcampeón y cinco veces finalistas de la mejor liga del mundo.

No es una novedad que cuando las estrellas abandonan el barco por diferentes situaciones, el equipo empieza a caer en picada. Le pasó a Chicago Bulls en 1998-99, cuando se fueron Michael Jordan, Scottie Pippen, Dennis Rodman y Phil Jackson, lograron un 26%. También podemos mencionar a los Cavs post LeBron James en 2018-19, que obtuvieron un 23%. Seguramente con los regresos de los pilares que hicieron gigante a la franquicia en la última década volverán, pero se encontrarán con una NBA que cada día es más competitiva y más en la Conferencia Oeste. Steve Kerr tendrá un nuevo desafío, y es reconvertir a su dinastía juntando a los jóvenes con los experimentados, que ya cuentan con varios anillos en sus dedos.