FÓRMULA UNO: HACE 26 AÑOS FALLECÍA AYRTON SENNA

Lo lloró hasta quien lo padeció. Incluso a exactos 26 años de su partida terrenal, la escudería Ferarri lo recordó a pesar de sufrir un tricampeonto del paulista a bordo del imborrable McLaren-Honda. Un 1 de mayo de 1994, en la fatídica curva de Tamburello, su Williams-Renault se estrelló contra un muro acabando con la vida del enorme Ayrton Senna da Silva.

Amado en su país pero también en otros lugares del globo terráqueo, el piloto nacido en San Pablo el 21 de marzo de 1960 era ídolo incluso de muchos argentinos. En Japón era codiciado por los fanáticos nipones. No tenía fronteras y él, transparente como siempre, daba lo mejor de sí para fortalecer semejante cariño.

Los triunfos en Gran Bretaña le permitieron saltar a la Fórmula Uno. Con 23 años se subió a un auto de la escudería Toleman. Se debut no fue aspicioso ya que debió abandonar en la octava vuelta en Río de Janeiro. Era local pero tampoco le fue bien a su compatriora, Nelson Piquet, en aquella carrera que ganó uno de sus máximos rivales: el maestro de Francia, Alain Prost.

Cosas del destino, el galo triunfaba ese día en Brasil subido a un McLaren que años más tarde le darían las mayores satisfacciones deportivas a Senna. Sin embargo, Ayrton todavía debía hacer sus armas con el inolvidable John Player Special de Lotus. Con la escudería inglesa ganó sus primeras competencias en la máxima categoría del automovilismo. Así subió a lo más alto del podio en Portugal y Bélgica durante 1985 para repetir en España y Estados Unidos al año siguiente.

Para 1988 se dio su llegada a McLaren y allí se convirtió en héroe de propios y extraños. Campeón ese mismo año, a partir de ese entonces empezó a dirimirse una batalla deportiva con Prost, su gran compañero de equipo hasta que el francés debió migrar a Ferrari. Dos ases al volante no podían competir por un sólo trofeo.

Senna volvió a repetir su éxito en 1990 y 1991 pero dos temporadas sin conquistar el máximo título de la Fórmula Uno lo invitaron a cambiar de aires. Williams empezaba a mezclarse entre las marcas más importantes y, de la mano de Nigel Mansell primero y luego de Prost, lograba posicionarse en lo más alto del podio. Por eso mismo, y con el galo retirándose la actividad, fueron por el paulista.

Ayrton debutó ese monoplaza amarillo, blanco y azul haciendo pole en su tierra natal y en Japón. Justo en dos países donde el paulista era amado incondicionalmente, el auto le jugó una mala pasada y arrancó una temporada sin puntos mientras un prometedor Michael Schumacher se alzaba con sendos triunfos a bordo de su Benetton-Ford. San Marino, donde ya había llegado primero en tres oportunidades, era la revancha ideal para el ídolo de los aficionados.

Ese fin de semana en Ímola algo le sugería al brasileño que lo mejor era no correr. Su compatriora, Rubens Barrichello, tuvo un fuerte choque en los entrenamientos que lo dejó inconsciente. En la clasificación, Ronald Ratzenberger, de Austria, chocó contra un bloque de hormigón a más de 300 kilómetros por hora matándolo en el instante. La conmoción era extrema pero el show debía continuar.

Otra nueva pole para Senna lo hacía partir adelante de todos. Si algo le faltaba a todo esto era que en la largada colisionaran Pedro Lamy y JJ Lehto lo que derivó a que saliese al auto de seguridad. Ayrton seguía primero pero jamás imagino que en la séptima vuelta, cuando todo volvía a la normalidad, iba a acontecer lo más anormal de todo.

Seguido por Schumacher, el paulista lo veía bien pegado en el retrovisor y aceleraba a más de 300 kilómetros por hora hasta que se rompió la suspensión de su Williams. El auto impactó en la curva de Tamburello a pura velocidad y una pieza mecánica se incrustó en el cráneo del sudamericano matándolo en el instante a pesar de los esfuerzos por reanimarlo en un hospital de Bolonia.

La noticia de su deceso circuló una vez concluida la carrera donde triunfó el alemán. Los motores se apagaron. El ruido quedó al costado de la pista. Las lágrimas inundaron los volantes del mundo. Con 34 años recién cumplidos, Ayrton Senna se iba terrenalmente pero dejaba su huella en el camino para que hoy, a exactos 26 años de su partida, todos lo recuerden como el verdadero campeón de la vida que supo ser.

Acerca de Marcelo Patroncini 24419 Articles
Nació en agosto de 1982. Leonino y soñador. Desde chico jugaba a ser periodista con la máquina de escribir que había en su casa. Amante del fútbol, la gastronomía y los viajes. En 2005 fundó Vermouth Deportivo junto a Fran Alí.