FERRO 2 – INDEPENDIENTE RIVADAVIA (MENDOZA) 1: EL TREN DE FIESTA

En Caballito todo es una fiesta. Bajo un intenso calor, Ferro venció a Independiente Rivadavia de Mendoza por 2 a 1 y se subió a lo más alto de la tabla de posiciones. Martín Ojeda y José Vizcarra anotaron los goles para el conjunto local, mientras que Hernán Gautier descontó para el equipo cuyano. De esta forma los de Walter Perazzo sumaron su tercer triunfo al hilo y continua invicto en el torneo.

A ambos equipos les costó mucho hacer pie en la cancha, desde el minuto 0. Aunque el Verdolaga, con las proyecciones de Alan Aguirre y el desequilibrio de Martín Ojeda, generaba un poco más de riesgo que su rival. A los 16 llegó el primer aviso con un disparo de Luís Salmerón, tras asistencia de Aguirre, que se fue desviado. Pero a los 25, tras una serie de rebotes en el área de la Lepra, el ex Douglas volvió a asistir a un compañero, en este caso con un taco sensacional que dejó sólo al pibe Ojeda, que de media vuelta fusiló a Maximiliano Scapparoni para el 1 a 0. De ahí en más, Oeste parecía comérselo crudo a los mendocinos, e incluso pudo haber aumentado la diferencia con un cabezazo de Vizcarra, que se encontraba sólo y con el arco sin el portero, pero que despejó Javier Silva en la línea.

El complemento arrancó de la misma manera. Un Ferro rápido, que movió la pelota de lado a lado y que rápido amplió la diferencia. Una jugada similar a la de la primera parte, dónde Scapparoni salió lejos y mal, terminó con el centro preciso de Ojeda para la cabeza de Vizcarra, que esta vez no falló y puso el 2 a 0 a los 2 minutos. En ese momento, los de Caballito se empezaron a florear: toque para acá, toque para allá, tacos, caños, rabonas. Todo el público se rompían las manos para aplaudir al equipo, pero en especial al chico Ojeda, que siguió desequilibrando por izquierda (y que se comió más de un golpe), y a la claridad y sencillez de Sebastián Navarro. Pero Oeste siempre tiene que sufrir, por eso a los 28, tras una mal achique de Christian Limousín, Gautier definió muy bien y descontó para los cuyanos. Ese último cuarto de hora, Ferro aguantaba como podía, mientras que Independiente iba e iba pero con muy poca claridad. A penas unos centros al área que descolgó el arquero Verdolaga, o algún remate desde lejos que no llegaban a buen puerto.

Lo cierto es que el pitazo final llegó. Todo Caballito se rompió las manos para aplaudir a sus jugadores. Sus jugadores que muestran una madurez que quizás le faltó el torneo anterior, dónde se quedó al borde del objetivo. Con una mezcla perfecta entre jóvenes y experiencia, suma su tercer triunfo consecutivo, sigue invicto y están punteros. Y sí… este tren está de fiesta.