El Cuervo ha crecido mucho en los últimos tiempos. Si hace dos décadas atrás quedaba desafiliado, la actualidad dista mucho de un pasado donde era Sebastián Neuspiller dependiente en la Primera D. Y más allá de la buena campaña que está realizando en la Primera B Metropolitana, el club obtuvo otro motivo de festejo en este cierre de año que fue el título obtenido por una de sus grandes promesas.
Marcos Riquelme alzó la copa del campeonato de la liga profesional del fútbol boliviano tras convertir un gol en el empate entre su equipo, el Bolivar, frente a Nacional Potosí. Particularidades de este semillero criollo, el tanto de la parda para el rival de la Academia fue anotado por otro argentino, el ex Berazategui, Cristian Alessandrini.
El conjunto paceño no tuvo un buen arranque en el certamen perdiendo en el debut ante Guabirá y luego frente al fronterizo Petroleros de Yacuiba. Después el elenco celeste hilvanó doce triunfos en dieciséis cotejos para sacar una ventaja que parecía indescontable. Sin embargo, sobre el epílogo, volvieron las malas y tres empates al hilo le dieron de todos modos el título a los dirigidos por Beñat San José.
Con este logro, Fénix tendrá un representante en la próxima edición de la Copa Libertadores. Marcos Riquelme, el crack que lo ascendió de la Primera D a la C, el que se fue a pasear el fútbol por Chile y recaló en Bolivia jugará el certamen más importante del continente. Y si bien hoy defiende la camiseta del Bolívar, el pueblo del Cuervo puede sentir como propio semejante logro.