El Cuervo volvió a cortar una racha de siete encuentros sin triunfos y volvió a cantar victoria tras derrotar por 3 a 1 al Tallarín en Los Polvorines. Dos goles de Federico Presedo y uno de Iván Sandoval le dieron la primera alegría de la era Atilio Svampa ya que el triunfo anterior le pertenecía a Marcelo Escudero. Los del «Negro», Ricardo Rodríguez, sufrieron un nuevo traspié en condición de visitante donde no sumaro ninguna unidades de las quince que tuvieron en juego.
Se trataba de un cotejo de necesitados en cancha de San Miguel. Lejos de los puestos de vanguardia, Fénix necesitaba sumar de a tres para salir del fondo de la tabla de posiciones. Lo de Talleres de Escalada es tan irregular como llamativo ya que acumulaba hasta la previa de este encuentro un sprint de cuatro victorias, igual cantidad de tropezones y dos empates.
Fueron los del Rodríguez quienes tomaron la iniciativa pero no pudieron plasmar sus intenciones ofensivas en el arco de Agustín Pérez. Sin embargo la fortuna que le faltó a los de Timote y Castro la tuvieron los de Svampa que en las pocas ocasiones que crearon pudieron vulnerar a Lucas Zeiden. Pasado el primer cuarto de hora fue Presedo quien abrió la cuenta y luego amplió Sandoval para que el local se vaya al descanso con un 2 a 0 que, sólo por efectividad, era merecido.
En la complementaria Fénix justificó el triunfo durante el arranque. A los 4 minutos Presedo con un golazo puso el marcador 3 a 0 y parecía que todo se terminaba en Los Polvorines pero fue una vez más Talleres quien recuperó la memoria y tomó las riendas de una contienda que ya era cuesta arriba.
Fue el «Lorito», Marcos Giménez, quien pudo decorar apenas el resultado para la visita. A pesar de las buenas intenciones, los del «Negro» Rodríguez no pudieron ante un oponente que sin proponer demasiado consiguió una victoria que le da aire para empezar a despegarse de las profundidades.
Fénix ganó 3 a 1 con una gran producción de Presedo y cortó una racha adversa para empezar una nueva historia. Talleres de Escalada no pudo seguir subiendo porque nunca se trajo algo de las cinco veces que salió de su casa.