¿Ganar un campeonato o tener un club ordenado? Son dos preguntas que muchos futboleros deberán hacerse. Algunos preferirán un título. Otros optarán por tener una institución que sea vidriera para otras. Y también estarán aquellos que entenderán que una opción llegará como consecuencia de la restante. Desde hace algunos años, Estudiantes se convirtió en un modelo envidiable: con un crecimiento en la cantidad de socios; con múltiples actividades para niños, jóvenes y adultos; con una infraestructura a la que se le puse una vara difícil de superar; y con una esperanza en conseguir la frutilla del postre, el ascenso a la Primera B Nacional.
En Caseros se respira fútbol desde el 11 de mayo de 1963, donde se inauguró la cancha actual del Pincha. Sin embargo la llegada del Matador a 3 de Febrero se dio en 1959, pero su rica historia comenzó en 1898. Siempre fue un club de fútbol, es cierto. Pero la realidad actual lo llevó a convertirse en una institución social, donde el deporte principal es el mismo pero está rodeado de varias disciplinas.
En la próxima temporada los hinchas de Estudiantes volverán a ponerse la capa de la ilusión para conseguir el ascenso tan deseado. Pero ayer se produjo un hito en la vida del Pincha: la firma de un convenio con la Municipalidad de Tres de Febrero que dio lugar a la cesión de uso de los terrenos ubicados en la intersección de las calles Panamá y Juan XXIII, en el barrio de Martín Coronado, por un período de 10 años. Los juveniles empezarán a tener un lugar para entrenarse, potenciarse y mejorar futbolísticamente, ya que son el futuro de un club que crece constantemente.