El Ciudad de Caseros presenció el partido entre Estudiantes y Nueva Chicago en el marco de la fecha 17. El local necesitaba una victoria para ilusionarse con la clasificación al reducido, mientras que la visita quería buscar su segundo triunfo en la temporada.
Cuando el pitazo inicial sonó las ideas del partido fueron claras a primera vista. El pincha buscó ahogar más a su rival en la mitad de la cancha para poder ser protagonista, con una presión exitosa el local fue claro dominante de los primeros 45 minutos. El equipo de caseros atacó por las bandas y en el minuto 7 luego de una gran jugada colectiva, con un fallo del defensa visitante previo, Nicolás Rinaldi agarró la pelota de abajo y la colocó en el ángulo izquierdo del arquero rival para su primer y único grito.
Luego del gol el dominio local continuó. Si el ascenso fuese la Premier League con el mapa de calor las bandas de Estudiantes serían rojas de lo mucho que se manejaron por ese sector.
Pero, a los 25 del mismo tiempo, un cabezazo de Gastón Esposito empató el partido en uno, luego de un centro por la izquierda de Diego Martínez a la olla del área. El partido continuó con dominio blanquinegro, pero con una defensa vestida de blanco que se solidificó para cerrar en un 1 a 1.
El segundo tiempo se apagó y trabó mucho más, aunque el protagonista fue el local. De a poco Chicago se animó con mayor entusiasmo a las salidas de contraataque. Con mucho juego en la mitad de cancha y un diálogo constante entre jugadores y árbitro, las cosas quedaron parejas. Las aproximaciones por el lado de caseros llegaron, pero se toparon ante las respuestas de buen nivel de Alan Minaglia. Los de Mataderos por su parte tuvieron una chance muy clara que impactó en el botín izquierdo de un Ezequiel Centurión con poca actividad, pero efectiva.
El marcador acompañó al clima que hubo y se congeló en uno para el cierre del juego. Un empate con sabor a poco para ambos, a Estudiantes por no llegar a concretar sus oportunidades de gol, y Chicago por continuar en una mala racha de, ahora, ocho partidos sin conocer la victoria.