El Pincha goleó al Sojero en la vuelta a la actividad oficial para ambos elencos de la Primera Nacional. Los de Caseros se impusieron por 3 a 1 con un partidazo de Neri Bandiera, autor de uno de los tantos, ante la escuadra de Manuel Fernández que hizo un gran capítulo inicial pero luego padeció los embates del local en la complementaria.
Estudiantes lo buscó desde el vamos, con presión alta y serias intenciones. De hecho, a los 2 minutos, Agropecuario casi se la mete en contra cuando Federico Rosso descargó para Martín Perafán y, entre el arquero y el palo, salvaron la caída de la valla del elenco de Carlos Casares.
La visita abrió la cuenta pasado el cuarto de hora del primer tiempo cuando Pablo Rosales se encontró con una pelota en el área grande, por detrás de todos, enganchó y la guardó contra el parante más lejano de la cueva de Rodrigo Saracho. Parecía que la visita era superior, contaba con otras oportunidades, y encontraba por las bandas el desequilibrio para molestar al dueño de casa que se fue apagando con el correr de los minutos.
En la complementaria la tónica fue distinta. Agropecuario se quedó y Estudiantes volvió a mostrar la firmeza del arranque. El empate llegó cuando Bandiera cabeceó, Lucas Vesco despejó en la línea, pero Santiago Zurbriggen no perdonó tamaño obsequio en el área chica para empujarla al fondo de la red. Claramente, el 1 a 1 ponía justicia en el score y le inflaba el ego a los de Mauricio Giganti.
El Pincha, rápidamente, iba a torcer la historia. Con el arco rival entre ceja y ceja, Héctor Garay mandó un centro desde la derecha y Bandiera de palomita encaminó la victoria que acabó consumándose cuando, en el descuento, y de manera súper merecida, Juan Pablo Ruíz Gómez liquidó el asunto con un contragolpe formidable.
Agropecuario, de buen primer tiempo, se fue con las manos vacías para Carlos Casares donde intentará cosechar unidades el próximo domingo ante Temperley. Estudiantes, uno de los que sueña con volver a la elite del fútbol argentino, plantó bandera con su claro objetivo. Y el 3 a 1 en su favor fue un claro estandarte de ello.