ESLOVAQUIA 1 – REPÚBLICA CHECA 3: LA REVOLUCIÓN DE «TRES»IOPELO

Se terminaba la década de los ochenta y Europa vivía convulsionada por la caída del comunismo. En muchos lados la ruptura fue cruel y sangrienta pero, en lo que supo Checoslovaquia ha sido todo lo contrario. Conocida como «la revolución de terciopelo», después ambos países se fracturaron y quedaron Eslovaquia y por el otro República Checa. El fútbol volvió a unirlos, una vez más, esta vez en Bratislava, y fue la visita quien se quedó con la victoria por 3 a 1 en el debut de ambos en esta UEFA Nations League 2020/21.

La temprana lesión de una de sus figuras, Ondrej Duda, con varios años transpirando la camiseta del Hertha de Berlín alemán, fue un duro golpe para los Halcones que, de todos modos, no tuvieron nada que hacer frente al Seleccionado Bohemio. El elenco de Jaroslav Silhavy fue ampliamente dominador aunque recién pudo plasmarlo en la complementaria.

Es cierto que la primera jugada clarísima le perteneció al dueño de casa. Iban 19 minutos de partido cuando Juraj Kucka, otro de los astros de este combinado, enganchó dentro del área y quedó muy bien perfilado para abrir la cuenta. Sin embargo, el remate del ex mediocampista del Milan dio en la punta del botín de Tomas Vaclik quien salvó milagrosamente su arco.

República Checa supo responder con una buena aparición de Vladimir Darida que, pisando el área grande, remató por arriba del travesaño. Más tarde lo hizo con un bombazo de Adam Hlozek en el área chica que tapó Dominik Greif con el pecho. Y, como para demostrar todo el dominio ante Eslovaquia, contó con una clarísima donde el mismo delantero probó con un cabezazo certero de pique al suelo que se estrelló contra el palo.

Las buenas ideas, la voluntad, la posesión y las jugadas de riesgo recién se transformaron en goles durante la complementaria para el conjunto visitante. Recién empezaba la segunda mitad cuando Jakub Jankto desbordó por izquierda, mandó el centro como pudo, pero entre el arquero rival hizo méritos para despejar a medias con un manotazo y dejársela servida a Vladimir Coufal que solo tuvo que empujarla ingresando por detrás de todos.

Después del 1 a 0, República Checa siguió yendo al frente con todo. Instantáneamente lo tuvo Darida pero no le pudo dar dirección a su potente remate. A los 6 minutos, Eslovaquia empezó a entregar el cotejo cuando Norbert Gyomber derribó dentro del área a Coufal y, el letón Andris Treimanis, no tuvo más remedio que sancionar la pena máxima. Con un tiro fuerte y al medio, Borek Dockal infló las redes y estiró la ventaja para los dirigidos por Silhavy en Bratislava.

Los vestidos de amarillo seguían paseándose a su antojo en un territorio donde alguna vez han sido locales sus antepasados. Pero sacando un cabezazo de Dockal que despintó prácticamente el travesaño, hubo que esperar hasta el epílogo del cotejo para ver más tantos. Los Bohemios liquidaron el asunto a cinco del final cuando Darida dibujó una asistencia lujosa con su taco y Michael Krmencik la mandó al fondo de la cueva. Sólo quedaba tiempo para el descuento de los Halcones por intermedio de un sabroso zapatazo de Ivan Schranz desde afuera del rectángulo mayor que se incrustó contra el palo derecho de Vaclik, besó las redes, y sólo sirvió para decorar el resultado.

Pasaron tres décadas de aquella revolución de terciopelo, algunos años menos del último partido de Checoslovaquia como territorio unido, pero durante 90 minutos volvieron a verse las caras una vez más. República Checa volvió a cantar victoria, lo hizo por 3 a 1 ante Eslovaquia, pero nadie podrá afirmar que ese triunfo ha sido en territorio enemgio por más que hayan sido visitantes. Jamás.

Acerca de Marcelo Patroncini 24419 Articles
Nació en agosto de 1982. Leonino y soñador. Desde chico jugaba a ser periodista con la máquina de escribir que había en su casa. Amante del fútbol, la gastronomía y los viajes. En 2005 fundó Vermouth Deportivo junto a Fran Alí.