La lluvia le jugó una mala pasada al partido entre Boca Juniors y Argentinos que terminó igualado en un juego con pocas emociones y más resbalones que fútbol. El Xeneize y el Bicho le sacaron jugo a dos pelotas paradas y así consiguieron los goles de un empate pasado por agua. Entre tantos charcos y balones clavados por el mal estado del campo, La Bombonera vivió un espectáculo deslucido.
La actitud la puso Argentinos Juniors en el primer tiempo. Las llegadas no sobraron y ambos equipos mostraron dificultades para manejarse en el empapado terreno. El de La Paternal aprovechó sus momentos de insinuaciones y cosechó el primer gol del partido a través de una pelota parada: Gabriel Carabajal pateó un tiro libre al travesaño y Matías Romero cabeceó a la red en el rebote. Al local le costó hacer pie sin sus jugadores más habilidosos encendidos y no pateó al arco de Lucas Chaves.
Boca entendió que había que salir a buscar el encuentro y mostró su cara más ofensiva en el inicio del complemento. Cristian Pavón avisó con un remate cruzado y desviado tras un pase de Edwin Cardona y justamente el colombiano sería el protagonista de la siguiente jugada de peligro que terminaría en gol. El mediocampista ejecutó un tiro libre y provocó con un disparo cerrado un desvío en la cabeza de Miguel Torren que generó la igualdad. Lo que vino después fue lo mismo que todos los minutos anteriores: caídas, roces, amarillas y una roja a Cardona. Ni los dirigidos por Russo ni los hombres de Milito arriesgaron demasiado y se conformaron con un punto.
Empatados y empapados. Así terminaron Boca y Argentinos en La Bombonera en un duelo que tuvo a la pelota parada como principal protagonista. De juego, que ni se habla. La cancha no estaba para desplegar demasiados lujos.