La pívot de Minnesota Lynx dio por concluida su legendaria carrera en la liga con una derrota ante Connecticut Sun, que la deja a ella y a su equipo sin playoffs.
Con 43.2 segundos restantes en el reloj, el Mohegan Sun Arena se puso de pie para despedir a Sylvia Fowles. A pesar de que Minnesota Lynx cayó por 90-83 ante Connecticut Sun y se quedó sin un lugar en los playoffs, el juego de este domingo significó para la pívot de 36 años el último de su carrera, donde pudo registrar 10 puntos y 12 rebotes en 31 minutos disputados.
La jugadora de las Lynx, que es la líder de doble-dobles en la historia de la liga, añadió otro a su lista e ilustró un nuevo récord al convertirse en la primera basquetbolista en superar los 4.000 rebotes. Fowles no se quiso ir sin su marca registrada y, a pesar de no poder aplazar su retiro hasta la postemporada, consiguió lo que tanto anheló: dejar su legado a la altura del de Sue Bird o Diana Taurasi.
Su vitrina, la mejor evidencia. Un premio MVP, cuatro veces Mejor Defensora del Año, ocho selecciones al All-Star y dos títulos de la WNBA -reconocida como MVP en ambas Finales- a lo largo de 15 exitosos años de carrera con las Lynx y Chicago Sky que podría culminar, tranquilamente, con un lugar en el Salón de la Fama. “Me voy en mis términos”, dijo Fowles tras jugar su último partido de temporada regular como local en el Target Center.
Incluso ella misma reconoció en la previa de su retiro que no estaba enfocada en clasificar a playoffs o ganar el campeonato, sino más bien en ser buena compañera y transmitir el conocimiento que aprendió en los últimos años. “Eso fue la más importante de esta temporada”, explicó la cuádruple campeona olímpica, que rindió parte de su éxito deportivo a Cheryl Reeve, entrenadora de Minnesota: “Creo que a lo largo de mis años aquí, es por eso que he tenido tanto éxito, porque mantuve ese diálogo abierto con ella. Podemos decirnos lo que necesitamos sin que haya resentimientos”.
Después de comenzar el año con un balance muy negativo (4-14), las Lynx lograron ganar seis de los ocho partidos siguientes y volvieron a pelear por un lugar en postemporada, llegando a estar con chances de clasificar hasta el día de hoy. Las dirigidas por Reeve necesitaban de una victoria ante Connecticut y que New York Liberty o Phoenix Mercury perdieran para asegurarse el octavo y último lugar en los playoffs de la WNBA.
Si bien dicho panorama no se cumplió, al haber acabado quintas en la Conferencia de Oeste con un registro de 14-22, la eliminación del equipo contra las Sun quedó en un segundo plano ante los homenajes a Fowles por su retiro. Aunque la carrera de la estadounidense terminó fuera de casa, las Lynx se encargaron de darle una ceremonia especial el pasado viernes durante su último partido jugando de local. Ese enfrentamiento, además, sirvió como una batalla final de leyendas entre Fowles y Bird, base de Seattle Storm, que también está atravesando su última temporada en la WNBA.
