En el tercer piso de Viamonte 1366 se llevan a cabo todas las reuniones de las divisionales directamente afiliadas a la Asociación del Fútbol Argentino. Los días miércoles es el asignado, hace tiempo, para la categoría más pequeña de todas. Y con mucho esfuerzo los dirigentes de la Primera D se reúnen semanalmente para debatir desde aspectos económicos hasta organizar la agenda del fin de semana siguiente. Pero el encuentro del pasado 16 de marzo no tuvo final, o mejor dicho, su epílogo fue triste.
Se aprestaba a comenzar una nueva sesión ordinaria de la D cuando Enrique Merelas, presidente de El Porvenir, ingresó al salón y divisó a tres integrantes de su comisión directiva, entre los que se encontraba su vice, Héctor Varela. A su vez también habían dicho presente por la entidad de Gerli, el pro-secretario, Fabián Scatillini, y el pro-tesorero, Gustavo Bonino. Esta noticia sorprendió al legendario mandamás de la institución blanquinegra que comenzó a insultar a sus colegas.
Ante la atónita mirada de muchos y la intención de calmar las aguas de otros, apareció la figura de Dante Majori, presidente de Yupanqui y de la mesa de la divisional. Allí, Merelas enfocó su furia hacia el hombre fuerte del Trapero y se descargó con una serie de improperios. También llegó Miguel Silva, secretario general de AFA, y frente al pedido de los dirigentes que habían colmado la sala se procedió a dar por suspendida la reunión en el día de la fecha.
Con mayor tranquilidad la cúpula de la Primera D extendió un comunicado repudiando lo sucedido y «deseando que este prededente no vuelva a ocurrir». El miércoles 23 volverán a sesionar y posiblemente lo acontecido quede para el anecdotario del ascenso del fútbol argentino.