
El campeón del mundo y su pareja fueron a almorzar a la Costanera junto a sus hijos para volver a inmortalizar la imagen que causó furor durante sus primeros años de noviazgo.
En 2006, Alejandro Gómez y Linda Raff se sacaron una de sus primeras fotos como novios comiendo un sánguche de bondiola en la Costanera de Buenos Aires, mientras él jugaba en Arsenal de Sarandí. Hoy, 16 años después, ambos recrearon la misma imagen, ya casados, junto a sus tres hijos y siendo campeones del mundo con Argentina.
“Feliz Navidad”, escribió la esposa del Papu en su cuenta de Instagram mientras almorzaban en familia en la Costanera. Un posteo que revolucionó las redes y que fue objeto de bromas por otros jugadores de la selección. “La próxima como abuelos”, comentó Nicolás Tagliafico.
Dicha foto en la reconocida Avenida Rafael Obligado fue el comienzo de una historia de amor que se mantiene hasta el día de hoy. Se conocieron en un colegio de Avellaneda y, más recientemente, Linda reveló que el futbolista la esperaba en Plaza Alsina cuando salía de la escuela.
Con 17 años y su relación recién iniciada, Gómez comenzaba a consolidarse en la primera de Arsenal, siendo una pieza fundamental en la histórica consagración del equipo en la Copa Sudamericana del 2007. Su desempeño lo llevó a tener un breve paso por San Lorenzo en 2009 y ya en 2010 tuvo su primera experiencia internacional en el Catania italiano.
Nunca más volvería al fútbol local y su trayectoria siempre iría en alza, como su relación. Fue durante sus primeros pasos en Europa cuando se consumó la unión matrimonial. En 2012, Gómez y Raff se casaron y formaron una familia que hoy está compuesta por Bautista (9), Constanza (6) y Milo (3).
Incluso, en su corta etapa (2013-14) por el Metalist de Ucrania, la pareja se mantuvo más unida que nunca cuando estalló la guerra civil en el país. Tanto el Papu como Linda, ya con un hijo de por medio, se vieron obligados a abandonar Járkov, pero volvieron a probar suerte en Italia y el Atalanta les abrió una puerta que potenció tanto la relación como la carrera deportiva del mediocampista.
Ya asentados en Bérgamo, Gómez llevó al conjunto italiano a los cuartos de final de la Champions League y comenzó a ser citado por Lionel Scaloni, mientras que Raff le sacó provecho a su carrera de arquitecta y diseñadora de moda para convertirse en una empresaria del mundo de la gastronomía. Así fue cómo surgió uno de sus primeros proyectos juntos: la parrilla argentina Boedo Restaurante.
“Siempre tuve el sueño con mi mujer de poner una parrilla argentina en Bérgamo desde que llegamos a Italia. Ella es arquitecta y ya teníamos todo, el proyecto, la gente”, explicó hace un tiempo en un diálogo con ESPN. Cuando la vida perfecta en Lombardía parecía casi un hecho, la guerra volvió a invadir sus vidas, pero esta vez dentro del campo de jugo.
Una pelea de Gómez con el entrenador Gian Piero Gasperini dinamitó su carrera en suelo italiano y tuvo que volver a armar las maletas. Pero ahí estuvo una vez más la contención de su familia, en especial la de esposa. “De un día para el otro, nos tuvimos que ir para Sevilla. Sin una gran mujer al lado, sería difícil”, destacó el futbolista.
Los últimos meses del Papu estuvieron mucho más ligados a los éxitos que obtuvo con la Selección argentina que por su paso con el Sevilla. Con Copa América y Finalissima de por medio, Gómez no solo le regaló la Copa del Mundo a su familia en épocas navideñas, sino también una tarde de sánguches de bondiola en la costa bonaerense.
