Cuando sentimos nombrar un club de nuestro fútbol, instantáneamente lo relacionamos con su color de camiseta, sus logros, sus principales figuras y hasta somos capaces de recitar formaciones de memoria de aquellos que dejaron una huella. Sin embargo, ¿cuánto sabemos del origen de las instituciones? En esta sección, desde Vermouth Deportivo proponemos navegar por el tiempo para conocer cómo comenzó la historia. Hoy presentamos Ferrocarril Oeste.
La fecha donde nace el Club Ferrocarril Oeste dicta del 28 de julio de 1904, pero la historia de los de Caballito comenzaría a gestarse desde un tiempo atrás. Un gran número de empleados de la locomotora denominada Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, en función desde 1857, respaldados por los directivos de la empresa, impulsaron la creación de una Sede Social o bien Club donde puedan realizar ejercicios recreativos y, según el acta de fundación, fomentar los ejercicios físicos entre los asociados. Acordando los términos y volcándolos en la certificación, ese 28 de julio cobró vida la institución teniendo como primer presidente a William Beeston.

Dentro del acta fundacional se acordó que la Asociación Civil naciente tendría el nombre de Club Ferro Carril Oeste donde los empleados, sus familias y aquellos ajenos que se adhieran pero siempre y cuando las satisfacciones de los fundadores estén saciadas, tendrían el espacio para realizar las actividades recreativas solicitadas. Ahora bien, con el club ya como realidad, los de Caballito necesitaban unos terrenos para poder llevar a cabo los ejercicios, siendo solicitados y otorgadas por el gerente de la empresa en aquel entonces, David Simson.

EL ORIGEN DE LOS COLORES:
Durante sus primeros años de actividad, Ferro utilizó una camiseta similar a la de River Plate, siendo blanca con una franja roja en la espalda con la intención de diferenciarse de las clásicas blancas que eran denominador común en la mayoría de los clubes de época, utilizando este diseño hasta mediados del año 1906.

En 1907, los representantes del Club Ferro disputaron un encuentro amistoso ante una tripulación de marineros ingleses quienes, luego del enfrentamiento, regalaron sus camisetas para sus pares de Argentina. El color de las mismas era borravino, siendo del Aston Villa de Inglaterra, y provocando que los de Caballito las adopten como propias siendo usadas hasta 1911.

Sobre el año 1911, y debido a la falta de resultados positivos, Ferro Carril Oeste comienza la búsqueda de nueva indumentaria para intentar cortar la mala racha. He aquí el comienzo de un romance interminable entre la entidad de Caballito y el color verde, aunque varias son las teorías al respecto del por qué: por la fuerte presencia de irlandeses dentro del club, por el intenso verde de las quintas donde realizaban las actividades, por el verde de la bandera de los ferroviarios, porque representa la esperanza… Varias hipótesis descansan en el origen de esta nueva camiseta que llegaría para ya nunca marcharse.
