SAN LORENZO: UN SEÑOR ARQUERO

El 17 de febrero de 1985 se producía el debut de Chilavert en el fútbol Argentino. Fue defendiendo el arco de San Lorenzo frente a Círculo Deportivo de Nicanor Otamendi. En nuestro país escribió una trayectoria plagada de goles, amores, odios y títulos. Dueño de una pegada única. Un guardián de los tres palos.

Cuando surgen estas figuras o se retiran, hablamos de una “nueva etapa” o “cierre generacional”. Este exitoso y a su vez polémico arquero puede tildar esos dos ítems. Porque encabezó una camada de guardavallas que se presentaban en los últimos años del pato Fillol o el loco Gatti y abrió la línea del tiempo de los Comizzo, Burgos, lechuga Roa, Passet y Nacho González entre otros. Se superó en cada año de su carrera demostrando su gran técnica y sacando para adelante a los equipos. Sin dudas, Chila era un “gana partidos”.

A los cuervos se los metió enseguida en el bolsillo y los hinchas lo ratificaron con una hermosa anécdota. En Boedo organizaron una colecta para comprarle el pase al paraguayo que venía de campeonar en Guaraní. Se marchó sin hacer goles, pero dejando un grato recuerdo antes de emigar a España.

Mostró desde el principio su fuerte personalidad que lo llevó siempre a enfrentar dirigentes para defender a sus compañeros o para polemizar con rivales, aunque nos estaríamos olvidando de una parte virtuosa de su carácter, la que lo condujo a los grandes éxitos deportivos.

Verdugo de la Selección Argentina, le hizo tres goles. Dos fueron por eliminatorias, en el Monumental y en el Defensores del Chaco respectivamente y un tercero en la Copa América de 1997 en Bolivia. Participó de dos mundiales y tanto en el 98 como en 2002 empujó a la Selección de Paraguay hacia los octavos de final donde cayó ante Francia, el ganador de la Copa del Mundo y Alemania en Corea-Japón.

Su hora gloriosa la vivió en Vélez donde consiguió todo lo que se propuso en la era Bianchi y un torneo local con Bielsa. Conquistó tres Clausuras y un Apertura, festejó con el Fortín la Libertadores en el Morumbí  venciendo a San Pablo y tumbó al poderoso Milan en Japón para adueñarse de la Intercontinental. Su talento quedó plasmado en la noche lluviosa del 96 cuando en el José Amalfitani le marcó a River un gol de mitad a cancha.

La historia arrancó hace más de tres décadas en el Ciclón y seguramente esa primera fecha del Nacional que terminó con goleada 4 a 0 a favor del conjunto Azulgrana será una estadística. José Luis Félix Chilavert dejó un nombre grande en los arcos de nuestro fútbol.

Foto: San Lorenzo Jugadores