Efeméride: Mucho más que un segundo puesto

Hace 19 años atrás, un 8 de septiembre, Argentina disputaba una final del mundo luego de 52 años. Yugoslavia esperaba a los nuestros en un encuentro del todo por el todo, y con un polémico final, la victoria fue para los europeos 84-77 en el suplementario.

La final de un mundial no es un partido sencillo de preparar, todo tiene que salir excelente, o lo más similar a la perfección que se pueda. Así jugó Argentina, casi sin errores, jugando un buen básquet lindo de ver durante todo el torneo.

Nuestros jugadores comenzaron venciendo 107-72 a Venezuela, 100-81 a Rusia y luego llegó un abultado 112-85 contra Nueva Zelanda. Después, 95-71 vs China, 86-77 ante Alemania y, para cerrar la fase de grupos, el histórico 87-80 sobre Estados Unidos. En cuartos llegó Brasil, y como llegó, perdió 78-67. En semis otra vez Alemania, y otra vez victoria celeste y blanca por 86-80. Luego de todo ese camino de victorias llegó Yugoslavia en la final, en la pelea por el escalón más alto del podio.

El partido nunca fue fácil, pero el dominio argentino se notó en gran tiempo del juego aunque, por momentos, al ritmo lo manejaban los europeos. A falta de diez minutos, la diferencia llegó a ser de una decena a favor de Magnano y compañía, pero fue Dejan Bodiroga el encargado de opacar las esperanzas de toda la Argentina. Una seguidilla de siete puntos forzó el alargue, además de un final polémico con una antideportiva llamativa hacia Luis Scola.

Fabricio Oberto agarró uno de los rebotes más importantes de la historia del básquet nacional y le cedió el balón a Hugo Sconochini, que encaró el aro rival con todo y más, al llegar Divac y Bodiroga cargaron -de manera ilegal para muchos- sobre el argentino e impidieron que este tire de manera cómoda. La pelota no entró y, con un 75 iguales, la historia se definió en el alargue. Los yugoslavos jugaron mejor y se quedaron con el 84-77.

De esta manera el plantel conformado por Juan Ignacio Sánchez, Emanuel Ginóbili, Alejandro Montecchia, Fabricio Oberto, Lucas Victoriano, Gabriel Fernández, Hugo Sconochini, Luis Scola, Leonardo Gutiérrez, Andres Nocioni, Leandro Palladino y Rubén Wolkowyski entró a la historia de nuestro deporte, al ser la segunda camada finalista de un Mundial luego de la de 1950 que ganó dicho trofeo. Este fue otro de los puntos de partida que impulsó al equipo a proponerse, con mucha hambre de gloria, la obtención del oro en 2004.