El amor por el fútbol no entiende de festividades. Atrás quedó el 2017 y el primer día del 2018 todos nos preguntamos quién será el Jorge Luis Burruchaga que nos haga romper las gargantas para alzar una vez más esa ansiada Copa del Mundo. Incluso también el interrogante pasa por si la sequía tiene su fin en Rusia.
Se fue un año con una limpieza importante dentro de AFA aunque también se barrió tierra por debajo de la alfombra para que la casa madre reluzca por doquier. Se le evitó una sanción a Lionel Messi que pudo habernos dejado sin Mundial pero también se le condonó una parte de la quita de puntos al Deportivo Riestra tras una actitud completamente antideportiva.
La nueva AFA tuvo viejos aliados. La Primera División pasó a llamarse Superliga y ahora para ver los partidos hay que desembolsar una suma de dinero que debe ser aproximadamente de un peso por cada vez que los jugadores, de cara al arco, la tiran por arriba del travesaño.
Árbitros agredidos en el Federal B, partidos suspendidos en el Federal A que se reprogramaron para la finalización de la primera rueda cuando aún todos tenían chances de seguir participando, y la apertura de nuevos afiliados que solo le dieron la bienvenida a un club llamado Real Pilar en la Primera D.
Así también la conformación de un Seleccionado Sub 15 con Diego Placente y Pablo Aimar se transformó en una luz de esperanza para el futuro del fútbol argentino no sólo desde lo deportivo sino también en el factor humano. Dos alumnos de la escuela de José Pekerman lograron que el combinado albiceleste pudiese volver a la primera plana con el sueño de posicionar nuevamente a las juveniles en lo más alto.
Pero el presente es ahora y ya estamos en 2018. Rusia espera al seleccionado de un Jorge Sampaoli metódico a pesar del indigno desliz de fin de año. Muchas veces los procesos pueden continuar o detenerse si la pelota pega en el palo y entra, o da en el poste y sale. No obstante, el sueño de todos sigue siendo el mismo y radica en responder con hechos quién será el Jorge Luis Burruchaga que nos haga besar el oro mundial otra vez.