Lionel Scaloni apoya la cabeza en la almohada y posiblemente no pueda dormir tranquilo. Más allá de los empates de la Selección Argentina y del proceso de transición de la Albiceleste, el entrenador sabe que en lugar de contar ovejas para conciliar el sueño, podría enumerar posibles reemplazantes de su cargo entre los más de 40 millones de técnicos que hay en el país.
Sentados desde un sofá, tranquilos (o no tanto), con alguna bebida en mano, cada uno de los que habitamos este suelo tenemos el título de DT a flor de piel. Qué este sí, qué el otro no, qué sacalo a ese y porqué no juega tal otro. Así, insoportablemente, hace décadas, martillando proyectos, destruyendo castillos, y creyéndonos dueños de la verdad absoluta en un monoambiente con el televisor encendido y el volumen a todo lo que da.
Las redes sociales se convirtieron en un arma de doble filo. Lo que antes podía escucharse en un programa de opinión y debate, hoy circula al instante en twitter, facebook, instagram o en memes que inundan los chats de whatsapp. Los que lo toman como una broma no comprenden el daño que hacen. Los que se ponen serios y exigen echar a alguien, mucho menos.
Juan Foyth pudo cometer un error en un partido de fútbol, es humano, como los que también se equivocan al disparar misíles desde los celulares y los teclados. Los centrales en los últimos encuentros no pasaron por sus mejores repertorios pero nadie puede reprochar sus virtudes. Sin embargo allí emergen los paladines de la verdad y los sabelotodos del fútbol que, en su gran mayoría, a lo sumo ganaron más de lo que perdieron en el fútbol cinco con sus amigos.
Todas críticas hacia Foyth, sumado a una decisión del cuerpo técnico, dejaron a un pibe con mucho futuro fuera de la Copa América. Han sido las mismas quejas de antaño por un Claudio López, o las actuales por un Ángel Di María. Hoy le tocó pagar los platos rotos al zaguero. Mañana tal vez sea a otro. Y lo peor de todo es que con la lupa tan de cerca, la presión es mayor para un Seleccionado que hace casi tres décadas no gana nada.
Ah, una cosita más. Esos mismos que insultan y descalifican, son los mismos que meses atrás lloraron a un delantero que no supo soportar algunas presiones y se quitó la vida. Esos mismos que seguramente ya se olvidaron del «Morro» García.