Si algo preocupa al plantel del Gallo es la falta de gol ante la cantidad de buenos jugadores en ofensiva, la continuidad del último goleador del torneo y el retorno del máximo artillero del club. En los últimos cuatro cotejos amistosos, el elenco de Walter Otta no convirtió tantos y, si bien la talla del rival en varios casos fue mayor, es una alarma que vayan 360 minutos sin acariciar redes ajenas.
Claramente el Deportivo Morón vive una realidad distinta al resto. Tras eliminar a dos elencos de Primera en la Copa Argentina, como Aldosivi y Newell´s Old Boys, la escuadra del oeste queda a la espera de un partido clave en octavos de final de dicho campeonato frente a Rosario Central o Atlético Rafaela. Sin embargo contra el Tiburón todo se definió por penales mientras que en cancha de Lanús, frente a la Lepra, el tanto lo convirtió un defensor como Nicolás Minici.
Ni Damián Akerman, que volvió de Tristán Suárez, ni Javier Rossi que a pesar del turbulento cierre de temporada pasada optó por continuar en el Gallo pudieron satisfacer la cuota goleadora que espera Otta. Tampoco un mediocampo de gran potencial ofensivo con Rodrigo Díaz, Emmanuel Giménez y Gerardo Martínez, generaron los tantos que encendieron una pequeña alarma en el esquema.
El último refuerzo en llegar a la institución del oeste fue el ex Deportivo Armenio, Matías Tabak. Con él ya fueron seis las caras nuevas que se sumaron al plantel que no se desarmó demasiado con respecto al campeonato pasado pero sí perdió dos piezas arriba como Junior Mendieta y Cristian Yassogna.
Deportivo Morón espera por el comienzo del torneo. En el plenario del ascenso, que se desarrolló el lunes por la tarde en AFA, se deslizó que el cotejo frente a Tristán Suárez se jugaría el martes por la noche y para la televisión. Y allí, cuando suene el silbato, la gente del Gallo esperará que las cámaras y los flashes traigan los goles que parecen ser esquivos en este último tiempo.