El fútbol y la tecnología aportó un capítulo extra al modernismo deportivo. A la media hora del segundo tiempo, Jan-Niklas Beste cayó dentro del área grande y Tobias Reichel sancionó penal. El árbitro se apoyó en el VAR y anuló su decisión pero Borussia Dortmund demoró el reinicio y el juez cambió de parecer.
Sébastien Haller derribó dentro del rectángulo mayor a Beste y, hasta ese entonces, nadie discutía que era penal en Renania del Norte. Sin embargo, las pantallas y el análisis demostraban que el delantero de Heindeheim estaba fuera de juego por lo que Reichel cobró el offside y el tiro libre para el dueño de casa.
Aprovechando el alivio y el mal partido de Haller, el entrenador del Borussia Dortmund metió el cambio antes de reanudar. Sacó al francés y metió a Niclas Füllkrug aunque, en el mientras tanto, el árbitro volvió a comunicarse con los encargados de la tecnología y revisó nuevamente la acción.
Por no apresurarse a mover de abajo, Reichel recurrió otra vez a la pantalla y vio que Haller había controlado la pelota por lo cual consideró que arrancaba una nueva jugada. Así, cambió de opinión, y modificó el tiro libre para el dueño de casa para darle el penal a Heindeheim que empató las cosas ante Borussia Dortmund.
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