
Fue subcampeón de Europa. Era el guardameta titular de la Selección de Alemania tras el retiro de Oliver Kahn. Tenía por delante un futuro asegurado. La muerte de una hija y el temor al fracaso lo llevaron a la peor decisión de todas. Un 10 de noviembre de 2009, Robert Enke decidió quitarse la vida con apenas 32 años y siendo portero del Hannover 96.
La psicología, no sólo en el ámbito deportivo sino en cualquier trabajo, ha sido un tema de avance en los últimos años. Uno de los casos por los cuales se potenció este servicio en el fútbol ha sido el suicidio del guardameta que debutó en el Carl Zeiss Jena, brilló en el Borussia Mönchengladbach, y tuvo un paso tanto por el Benfica como por Barcelona.
Enke fue el arquero suplente de Alemania durante la Eurocopa del 2008 que conquistó España. Tenía grandes condiciones para ser el titular en el Mundial de Sudáfrica 2010 pero siete meses antes de la cita máxima optó por abandonar este mundo sumergido en una profunda depresión.
La mañana del 10 de noviembre de 2009, el arquero saludó a su esposa y le dijo que se iba a entrenar al club. Ese día, Hannover 96 no tenía práctica y todos los jugadores contaban con su jornada libre. Claramente, él ya tenía el destino. Se arrojó a las vías del tren y el resto ha sido historia. Aunque todo esto también se trate de un problema que persiste en el presente a pesar que hayan transcurrido trece años sin Robert Enke.
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