El presidente de una nación debe predicar con el ejemplo. Es probable que nosotros -los argentinos- no estemos acostumbrados a ciertos gestos como los utilizados por la mandataria de Croacia. Kolinda Grabar-Kitarovic, elegida por sus compatriotas en 2015, presenció el duelo de cuartos de final ante Rusia en la ciudad de Sochi, a orillas del Mar Negro pero su estancia en el estadio no le causó ningún gasto a su gobierno.
La autoridad máxima del país balcánico llegó al estadio Fisch con su camiseta croata a cuadras rojos y blancos, y se codeó en la zona VIP con el mandamás de la FIFA, Gianni Infantino, y el primer ministro de Rusia, Dmitry Medvedev. «En primer lugar me gusta estar aquí como una hincha más. Porque cuando animo al equipo me gusta hacerlo de una manera que a veces puede ser un poco inapropiada en la zona vip. Pero esta noche me han permitido llevar los colores nacionales. La FIFA y los anfitriones me lo permitieron. Esto me hace feliz», reconoció la jefa de estado al medio RT.
No sólo se pagó su propio pasaje sino que también viajó en un avión comercial y solicitó vacaciones sin goce de haberes. Un verdadero ejemplo. Como si fuera poco, la presidenta contó que ya había pisado un estadio mundialista en Rusia vs España, compró su ticket y vivió el partido como una espectadora más.
Son detalles que hablan por sí mismos y marcan la diferencia en este mundo tan contaminado.
Foto: Henry Romero – Reuters