Marirro Varela es una referente en el periodismo deportivo y se ganó un lugar en los medios durante treinta años y en una época en la que no abundaban las mujeres en la profesión. Cubrió cuatro mundiales y siete Copas América trabajando para Radio Nihuil y Canal 7 de Mendoza, y esa marca significó un verdadero récord en el ambiente.
Su intento fallido por una lesión en la Educación Física le abrió la puerta a la comunicación y al deporte. Comenzó ad-honorem en el Departamento de Prensa de Huracán, se recibió de periodista, emprendió vuelo con un medio partidario de River y luego, le llegó la oportunidad que le cambió la vida y le permitió mostrarse para otros trabajos.
Vermouth Deportivo: ¿Cuándo, cómo y por qué decidiste ser periodista?
Marirro Varela: Mi vocación siempre estuvo relacionada al deporte. Mi padre ya me llevaba a ver fútbol a los 5 años. Pese a ser nena, me crió acompañándolo en una cancha o a la fosa del taller improvisado en casa (por eso también soy fana de los fierros) ante el enojo de mamá que insistía con que tenía que jugar con muñecas. Empecé integrando el Departamento de Prensa y Difusión de Huracán. Ahí trabajaba los fines de semana y colaboraba con quienes hoy son figuras consagradas como Marcelo Tinelli, Mariano Closs o Victor Hugo, entre tantos otros. Al tiempo, me picó el bichito de entrar en ese mundo y comencé a estudiar Periodismo Deportivo. Sentí que la comunicación y el deporte me podían dar ese lugar de pertenencia, y me enamoré de la profesión.
VD: ¿Cuánto te costó meterte en el medio?
MV: Como en mis comienzos éramos pocas, había que hacerse fuerte y no mostrarse débil porque ante el mínimo error, los hombres te lo hacían notar. La visión de la mujer en el medio era diferente. Saber que, en un viaje o gira, vos eras la única o parte de unas pocas, me fortalecía y llenaba de orgullo. Por momentos, me sentí discriminada, subvalorada por mi género. Lo sobrellevaba sola con una lógica angustia y ese dolor que genera la injusticia. Pero también tuve excelentes compañeros y colegas que me respetaron y ayudaron. Por suerte ellos fueron la mayoría y no las excepciones.
VD: ¿Sentís que, junto a otras periodistas, sos la bandera femenina del periodismo argentino al haber cubierto tantos mundiales, copas América y el fútbol argentino?
MV: No puedo creer ser la única mujer argentina que cubrió cuatro mundiales (Francia 1998, Alemania 2006, Brasil 2014 y Rusia 2018) y 7 Copas America. Son récords que ojalá en un futuro alguien me pueda quitar y sea normal ver a periodistas mujeres con carreras extensas, asignadas a grandes coberturas. Lo que allí se aprende no te lo enseñan en ningún lado. Es lo que llámanos «tener mundo». En treinta años de carrera también me tocó cubrir Juegos Olímpicos, Copa Libertadores, Intercontinental en Japón y hasta Formula 1 entre otros eventos, y conocí más de 15 países en América, Europa y Asia. No me siento «la» bandera del periodismo femenino argentino sino una de las pioneras porque aprendí de mi referente que fue Eglis Giovanelli.
MV: ¿Cómo ves la labor femenina dentro del periodismo?
MV: El periodismo femenino veo que ha ido creciendo y formándose en su mayoría con una visibilidad y exposición diferente a la de mis comienzos por el rol de la mujer en la sociedad. Hay muchas colegas capaces que intentan y logran acceder a puestos de relevancia en los medios de comunicación. Las mujeres periodistas de hoy son audaces, espontáneas, intentan sobresalir a través de su preparación y conocimientos. Quieren distinguirse por eso y no por ser una cara o un cuerpo bonito. Hay excepciones como en toda profesión pero en un gran porcentaje me gusta la mujer metida en todos los lugares donde era muy loco acceder hasta hace pocos años, es saludable.
VD: ¿Qué creés que falta para lograr la igualdad ideal entre los y las periodistas en el ambiente?
MV: Falta nivelar la cantidad de oportunidades de unos y otros. Esa es tarea de los famosos productores que cuando arman equipos meten a una mujer y a diez hombres. Con eso sienten que cumplen con un virtual «cupo femenino». Y no debe ser así. Y cuando hablo de oportunidades no es solo cantidad sino calidad. No es solo sumar mujeres porque la sociedad te lo pide o porque está de moda sino darles el mismo rol que a un hombre en la conducción o en un panel. Ojo, lograr eso también es responsabilidad nuestra, de las mujeres. Hay que llegar bien preparadas a estos roles porque tampoco es cuestión de que te den puestos solo por ser mujer. Debe ser siempre la capacidad y no el género lo que prime en la elección de los periodistas para un proyecto. Creo en los equipos mixtos, equilibrados y me opongo a esos proyectos donde hay solo hombres o solo mujeres. Como sociedad debemos dejar de desconfiar de todo y analizar lo que vemos. Nadie pregunta cómo tal periodista hombre llegó a tal puesto. No lo hagamos tampoco con una mujer. El preconcepto con el que se nos evalúa también es perjudicial e injusto.