Los vaticinios dieron en el blanco. La final de la Copa América tiene a Chile como uno de los dos protagonistas y se lo ha ganado en buena ley más allá de algunos fallos polémicos pero totalmente discutible. El Roja venció a Perú por 2 a 1 en un partido con alto vuelo futbolístico y demostraron que no llegaron de casualidad a esta instancia. Los peruanos jugaron casi todo el encuentro con uno menos y casi le arruinan la fiesta a los locales, que llenaron el estadio Nacional y le dieron una fiesta a la ciudad de Santiago.
Que el árbitro venezolano -José Argote- tiró un poco para los dueños de casa a la hora de la rigurisidad, es cierto. Que el primer de gol de Vargas fue en offside, es cierto pero no dejó de ser una jugada muy rápida y fina. Sospechas pueden haber muchas aunque los dirigidos por Sampaoli pasaron con méritos, con esa actitud ofensiva que lo caracteriza en esta época. Aún sin un Alexis Sánchez enchufado pero con motor para provocar el tanto inicial con un centro al área y un «pase» genial de Aranguis, que dejó pasar la pelota entre sus piernas para que entre el palo y Vargas definieran con un suspenso tremendo. Tampoco apareció en su mejor versión, el Rey Arturo Vidal y aún así le alcanzó para llegar a la final. Valdivia se ganó los flashes, fue el hombre pensante y dueño del balón. Pero cuidado, para explicar esta semifinal no sólo hay que mencionar a Chile. Perú resultó ser un rival digno del escalón previo al encuentro decisivo porque no se achicó, lo buscó en el arco de Bravo y generó jugadas peligrosas con un cabezazo al palo de Farfán y un remate desde afuera del área de Lobatón. Y miren, que jugó con diez por la expulsión de Zambrano durante gran parte de 90 minutos.
La actitud del equipo de Ricardo Gareca se notó cuando cerca del cuarto de hora el estadio Nacional se enmudeció. Advíncula se escapó por la derecha en una contra, envió un centro y Gary Medel empujó la pelota contra su propia «puerta» con la intención de despejar el peligro. Los miedos tras el empate duraron poco, sólo por una genialidad de Vargas, que se vio el espacio y se animó a pegarle desde treinta metros y clavarla bien arriba, aprovechando una posición incómoda del arquero Vallese. Chile siguió atacando pero Perú no se rendía porque sabía que los de Sampaoli no defienden bien en los centros. Muchas quejas por un supuesto penal sobre Guerrero pero el contacto casi ni existió. Pitazo de Argote y pase al partido definitorio.
La Roja llegó a la final de la Copa América 2015 y jugará ante el ganador del cotejo de hoy entre Argentina y Paraguay. Los argumentos le sobraron al local porque atacan con una intensidad que obliga a los rivales. Párrafo aparte para Perú, que puso en jaque al país trasandino por unos minutos y murió con altura y con una imagen insoslayable. Vargas fue la gran figura y gracias a él, Chile tiene su final Roja.