
Memo Ochoa le atajó un penal a Robert Lewandowski en el segundo tiempo que fue clave para sostener a su equipo y también romper una marca que data del primer Mundial en Uruguay 1930.
Aún resuena esa tapada abajo bien esquinada a la derecha del histórico arquero mexicano que disputa su quinta Copa del Mundo. Pero ahogarle el grito al polaco jugador del Barcelona significó anotarse una estela de historia grande. Tras aquel inicial Mundial del 30 en tierras uruguayas se disputó la segunda fecha entre Argentina y los aztecas con goleada albiceleste por 6 a 3. Ulises Saucedo, juez boliviano, sancionó unas cuantas penas máxima ese día y fue el golero Óscar Bonfiglio que le contuvo un remate desde los doce pasos al zaguero, nacido en Pehuajó, Fernando Paternoster. Tuvieron que pasar 92 años. Más de nueve décadas para que un portero de la Tri contenga una pena máxima durante los 90 minutos. No se tiene en cuenta las definiciones por penales para el dato pero li que sí con su inolvidable estirada es que como aquella tarde ante Brasil en el Castelão dónde sacó todo. Guillermo Ochoa ya es historia grande de la Selección de México.