Cuarenta segundos duró el cero en el Brigadier López. Coló golpeó de entrada ante Lanús con un gol tempranero de Facundo Pereyra y el marcador no se movió más. En el juego, el Granate mereció mejor suerte por el buen rendimiento y el desgaste pero chocó con una defensa y un arquero como Jorge Broun que estuvieron a la altura de la circunstancias.
Saque inicial del Sabalero, control de pelota, algunos pases, habilitación para Facundo Pereyra y definición rasante a la red. Antes del minuto, el equipo de Eduardo Domínguez sorprendió a los de Buenos Aires con una jugada en conjunto para guardar. Los de Jorge Almirón activaron el «chip» que lo caracteriza y atacaron a su rival de turno con la habilidad de Lautaro Acosta y la actitud pensante de Román Martínez. Entre Broun y la esfuerzo de la defensa sacaron todos los intentos de la visita para aguantar la diferencia.
La segunda etapa fue idéntica. El club del Sur de la Provincia de Buenos Aires no perdió su idea de juego pero siempre chocó con un fondo seguro. El sofocón por parte del visitante al dueño de casa no cesó hasta el pitido final del árbitro.
Lanús jugó para ganarlo pero perdió. Colón jugó para empatarlo y lo ganó. Cosas que tiene el maravilloso fútbol. El Sabalero continuó el envión tras el clásico ganado ante Unión y sumó de a tres para quedar cerca de la Copa Libertadores y de la Sudamericana. Triunfó sólo por madrugar.