El derbi en la ciudad de las diagonales empezó más tarde de lo previsto. Después del recibimiento a los protagonistas, Facundo Tello demoró el inicio porque los suplentes y el cuerpo técnico del Pincharrata no querían sentarse en el banco de relevos donde la gente del Lobo había arrojado sal.
Sin acercarse, los jugadores de Estudiantes de La Plata querían que haya una solución a lo que podía tratarse de algo extradeportivo que los hiciera perder en el Bosque. Y, a todo esto, el pueblo de Gimnasia gritaba «el que no salta, abandonó».
Para solucionar el conflicto, tiraron agua por doquier para barrer el cloruro de sodio que había en el banco de suplentes visitante. No obstante, las demoras continuaron porque había fanáticos del Lobo trepados al cerco perimetral así como también las redes rotas.
Tello, también tuvo otra problemática para dar inicio al clásico ya que el estadio estaba colapsado de espectadores y un puñado de ellos tapaba las cámaras que se utilizan para el VAR. Después de diez minutos, sonó el silbato y rodó la pelota en el Bosque.
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