El vuelo 2933 que transportaba a los jugadores de Chapecoense para que jugaran la final de la Copa Sudamericana sin dudas que ha quedado en la historia. Hoy, hace exactamente un año que ocurría una de las tragedias más grandes que sufrió el fútbol.
Un sueño; mejor dicho una pesadilla. Hace 365 días, desde Santa Cruz de las Sierras en Bolivia, partió el vuelo que trasladaba a un grupo de personas que anhelaban llegar a la gloria, a conseguir el logro máximo hasta ese momento para el club al cual representaban. El 28 de noviembre pero de 2016, Chapecoense buscaba pisar fuerte en Colombia y levantar la Copa Sudamericana. Sin embargo, el vuelo nunca llegó.

Como es de público conocimiento, antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional José María Córdova en el municipio de Rionegro (Medellín, Colombia) el avión de la aerolínea boliviana LaMia sufrió un desperfecto y tras quedarse sin nafta se estrelló en el Cerro Gordo acabando con la vida de 71 personas que iban a bordo. Siete de ellos, miembros de la tripulación; diecinueve jugadores, veintitrés dirigentes, veinte prensas, el presidente y el técnico. Afortunadamente, seis sobrevivieron. Entre ellos se encuentran: Erwin Tumiri, técnico de aviación, Ximena Suárez, azafata, los futbolistas Jackson Follmann, Alan Ruschel y Helio Neto y el periodista Rafael Henzel.
Tiempo después de la tragedia, muchos pensaron que el club podía llegar a desaparecer. Sin embargo, después de recibir la Copa Sudamericana y el apoyo de muchos clubes del mundo, el elenco brasileño pudo salir adelante. Poco a poco fue progresando y de hecho, finalizando el 2017 se dio el lujo de contar con cuatro extranjeros: Emilio Zeballos (Uruguay), Luis Manuel Seijas (Venezuela), Fernando Guerrero y Cristian Penilla (Ecuador). Además, cuenta con la vuelta de Alan Ruschel y esperan que para el 2018 se reincorpore Helio Neto. Jackson Follmann, por su parte, perdió una de sus piernas en el accidente y quedó como embajador del club.
Finalmente, hoy en día Chapecoense sigue peleando para seguir creciendo tanto económicamente como futbolísticamente; sin dejar atrás los recuerdos, la tristeza y la angustia que dejó la desdicha aérea del 28 de noviembre de 2016. De hecho, la mayoría de los goles que el equipo convierte, son dedicados al cielo, a sus compañeros que perdieron la vida defendiendo los colores del Chapeco.
