Iniciaron los XXXII Juegos de la Olimpíada con una ceremonia que tuvo todo y presentada de una forma poco espectacular pero fuera de serie.
El acto inicial tuvo la representación del periplo que los atletas debieron pasar en la recta final de la Olimpíada (el ciclo entre juego y juego) cuando llegó la pandemia y los obligó a encerrarse, replantearse si llegarán al competir o, incluso, si continuar la carrera deportiva. Pero que el movimiento olímpico trabajó manteniendo unidos a los atletas para romper el muro de la pandemia y poder llegar a Tokio bajo el lema “Alejados, pero no solos”. También reconoció el trabajo de aquellos atletas que, además, estuvieron en la primera línea ante el Nuevo Coronavirus como personales de la salud y, por supuesto, hubo un momento de silencio para homenajear a todas aquellas personas que este contexto se llevó.
Llegó el momento en que se izó la bandera de Japón que fue llevada al mástil por los abanderados Yoshinobu Miyake (dos veces campeón Olímpico de halterofilia), Naoko Takahashi (campeona Olímpica de maratón de Sídney 2000), Momoha Tabata (medallista en los Juegos Olímpicos de la Juventud en curling) y Keita Dohi (escaladora deportiva), además de la rescatista Mizuki Asaba y la percusionista Hibiki Sakai. El himno nacional nipón, la canción “Kimi Ga Yo”, fue interpretado por la artista de R&B y Pop japonesa MISIA, que realizó una poderosa presentación.
Luego se hizo la interpretación de las viejas construcciones de madera del período Edo, rodeada por bailarines que montaron una fiesta con música urbana, y que luego se erigieron unos Aros Olímpicos de madera que se extrajo de los árboles que plantaron los atletas que participaron en los Juego Olímpicos Tokio 1964.
Tras la premiación del empresario bangladesí Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz, con el Laurel Olímpico por sus contribuciones a la educación, cultura y la paz mediante el deporte, arrancó el desfile olímpico. Detrás de Grecia, las otras 205 delegaciones fueron pasando en orden alfabético, pero ese orden lo determinaron los fonemas japoneses, por lo que Argentina apareció en el décimo lugar, con los abanderados Cecilia Carranza Salori y Santiago Lange, el primer desfile olímpico donde los abanderados podían ser dos, uno de cada género de los que participan en los Juegos. Luego de verlos desfilar varios pasos, empezaron a saltar y arengar con el clásico “Soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar”. Además, este desfile fue musicalizado con diferentes bandas sonoras de videojuegos japoneses como, por ejemplo, Final Fantasy, Sonic o Pro Evolution Soccer.
Tras el desfile, la presidenta del Comité Organizador de Tokyo 2020, Seiko Hashimoto, y el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, pronunciaron discursos en los que valorizaron los esfuerzos de los atletas para llegar a este día, agradecieron la labor de todo el personal sanitario y e invitar a los deportistas a, mediante sus actuaciones, promover la unión del mundo mediante el deporte, en línea con el slogan “Unidos por la emoción” y la modificación del Lema Olímpico, al que se le agregó la palabra “Juntos”. Inmediatamente, se le invitó al Emperador japonés Naruhito a dar el inicio formal de los 32dos Juegos Olímpicos de verano.
Llegó el momento de deslumbrarse. El equipo de bailarines acercó diferentes bloques con los que montaron una coreografía que armó el emblema de Tokyo 2020 y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, para luego mirar al cielo y montar un espectáculo con 1.824 drones para representar el emblema y el mundo girando sobre el estadio.
Al mismo tiempo, se entonó la canción “Imagine”, de John Lennon y Yoko Ono, por 5 intérpretes que representaron a los 5 continentes: el Coro Infantil de Suginami (Asia), Angélique Kidjo (África), Alejandro Sanz (Europa), John Legend (América) y Keith Urban (Oceanía), junto a Mike Knobloch y los bombos de TAIKOPROJECT.
Otro momento memorable y una expresión de genialidad fue la presentación de los Pictogramas Olímpicos a cargo de tres pantomimos que se encargaron de mostrar las insignias de las 50 disciplinas de una manera muy original.
Los argentinos tuvimos otro momento para llenarnos de orgullo, ya que la judoka y medallista dorada en 2016 y bronceada en 2008 Paula Pareto fue elegida como una de las portadoras de la Bandera Olímpica representando al continente americano. Lo hizo junto a Kento Momota (Asia, campeón del mundo de bádminton japonés), Mehdi Essadiq (África, el campeón de triatlón de Marruecos), Paola Ogechi Egonu (Europa, subcampeona del mundo de voley italiana), Elena Galiabovitch (Oceanía, australiana campeona de la Copa del Mundo de tiro) y Cyrille Fagat Tchatchet II (campeón de halterofilia del Equipo Olímpico de Refugiados del COI), ellos 6 tuvieron esta distinción por ser “atletas que tuvieron un papel clave en la respuesta contra la pandemia del coronavirus”. Recordemos que Peque trabajó en el Hospital Melchor Posse de San Isidro, Buenos Aires, como médica traumatóloga. Una vez entregada e izada la bandera, se entonó el Himno Olímpico.
Luego de un número de Kabuki, el teatro tradicional japonés, inició el último relevo de la antorcha. Además de contar con grandes glorias del deporte japonés como relevistas, unos estudiantes de las prefecturas afectadas durante el Gran Terremoto y tsunami de las prefecturas de Miyagi y Fukushima también tuvieron el honor de portar y pasarse la antorcha entre ellos hasta que se la cedieron, finalmente, a la tenista Naomi Osaka, quien se encargó de encender el pebetero situado en la cima de la representación del Monte Fuji.
Iniciaron los Juegos Olímpicos de forma austera pero significativa, que tocó el corazón de todos los que tuvimos la oportunidad de ver frente a la pantalla.