Central Ballester jugó su último partido de local en su propia cancha el 2 de diciembre de 1995 ante Cañuelas y, desde ese momento, el Canalla se paseó por diferentes estadios para recibir a sus rivales. Casi veinticinco años después (la misma temporada del Ascenso a la C), el conjunto de José León Suárez vive, en carne propia, el resurgir de su hogar que se pone a punto gracias al esfuerzo de la dirigencia y sus socios.
“A fines de los noventa se le dio un terreno a Ballester y recién en 2004 se empezó a trabajar. Se hicieron el túnel y un gran salón para hacer la futura división de los vestuarios. Por la situación económica se retrasó y en 2013 volvimos a poner esfuerzo en nuestra casa”, cuenta el secretario del Club, Fernando Ramos, y agrega: “Éramos un grupo de socios e hinchas reducido. La primera compra se hizo con el ingreso de los socios que en total eran 312 pesos. Había que tener paciencia porque el albañil no cobraba un peso y lo hacía de onda”.
Hoy, el estadio del Canalla está más cerca que nunca. Con el sudor de su gente, la cancha tomó forma a pasos agigantados. “Comenzamos con el parapelotas porque el campo está a un metro por encima de la calle, se cerró el predio con placas debido a que venía cualquiera a jugar dentro del césped y hasta armaban campeonatos, y se colocaron los alambrados del terreno de juego”, informa el dirigente de Ballester que también sostiene: “Ya está hecha la boletería, los baños se encuentran encaminados y se empezó con la construcción de la tribuna lateral. Por ahora hay un solo escalón”.
El estadio tendría una sola tribuna que ocuparía el ochenta por ciento de un sector lateral y se parecería a la platea de Argentino de Merlo con unos diez o doce escalones con tierra bancando la estructura. Enfrente estarán los vestuarios (local, visitante, femenino y árbitros) y arriba habrá un gimnasio para el plantel. “La idea es empezar a jugar de local en agosto pero eso lo determinará la cuarentena, así como la finalización del sistema de riego. El césped es un billar y fue sembrado hace tres años por Walter Aciar, el mismo que mantiene las canchas de Racing, Chacarita y Estudiantes de Buenos Aires”, afirma el secretario.
El sueño de Central Ballester de volver a su propio estadio sigue intacto a pesar del Coronovirus. Pasaron veinticinco años para que el Canalla pueda ilusionarse con algo tan simple: jugar en casa.
