CÁNTICOS PROHIBIDOS: EL DÍA QUE NUEVA CHICAGO ENTONÓ EL ARROZ CON LECHE

La noticia corrió por todos los portales como reguero de pólvora. Guillermo Marconi, líder de uno de los gremios que aglutinan a los árbitros de fútbol, manifestó que se estaba evaluando una eventual suspensión de partidos ante los reiterados cánticos agresivos hacia el presidente de la República, Mauricio Macri. Y frente a semejante estudio, la mente del futbolero se sumergió en un viaje al pasado para contar una sabrosa historia del Torito de Mataderos.

La última dictadura militar había puesto fin a todo tipo de partidos políticos y expresiones proselitistas tanto en la vía pública como en el ámbito privado. Eran épocas oscuras para el ánimo popular que carecía de libertad de expresión. Sin embargo, con el correr de los años, algunas voces empezaron a reproducirse sin importar el castigo final. Y el fútbol no fue ajeno a ello.

Johan Cruyff se negó a participar del Mundial realizado en Argentina allá por 1978 argumentando que no podía asistir a un país donde sus ciudadanos no fuesen completamente libres. Mientras tanto, artistas de diversa índole eran perseguidos a lo largo y ancho del territorio teniendo que exiliarse fuera del país para conservar su integridad física.

Muchas de las barra-bravas de aquellos años tenían vinculación política y, por los motivos ya expresados, debían guardar todo tipo de silencio. Pero otras no podían, como por ejemplo, la de Nueva Chicago. Siempre, en cada encuentro, el público daba a modo de onomatopeya la introducción y, luego, entonaba la marcha peronista hasta que las fuerzas de seguridad se acercaban a la gente que, para evitar el conflicto, cambiaba de cántico.

Corría el año 1981 y ya, alertados por la cotidaneidad de los comunicados militares, fue la policía quien se anticipó a la hinchada. El Torito enfrentaba a Defensores de Belgrano y, cuando los uniformados empezaron a oír el sonido introductorio del tema justicialista, reprimieron. Palos, corridas, 49 detenidos y nuevamente nadie abrió más la boca. Pero, la revancha tuvo un sabor aún más dulce de lo imaginado.

El fin de semana siguiente Nueva Chicago enfrentó a Atlanta en Villa Crespo. Estaba muy fresco el recuerdo de lo acontecido en Mataderos pero, esos muchachos, ya no aguantaban más el silencio. Así fue que entonaron otra vez con ruidos el comienzo de la marcha peronista. La policía se acercó, esperando el comienzo de la letra. Y el pueblo Verdinegro sorprendió. Terminó la introducción y entonó el «Arroz con Leche» dejando a las fuerzas de seguridad al desnudo y generando el delirio efervescente del fútbol que con cierto ingenio demostró que en libertad se vive mucho mejor.

Acerca de Marcelo Patroncini 24420 Articles
Nació en agosto de 1982. Leonino y soñador. Desde chico jugaba a ser periodista con la máquina de escribir que había en su casa. Amante del fútbol, la gastronomía y los viajes. En 2005 fundó Vermouth Deportivo junto a Fran Alí.