Seguimos recolectando anécdotas, historias y curiosidades que envuelven a la rica historia de las Copas del Mundo. Falta cada vez menos para una nueva cita mundialista y desde Camino a Rusia 2018 traemos un nuevo capítulo de los sucesos más atrapantes en las páginas del certamen futbolero más importante. Hoy, hablamos de una cuestión en particular: aquellas curiosas vestimentas que supieron ser parte de los torneos y llamar la atención de todos los espectadores.
Desde el primer mundial de fútbol llevado a cabo en Uruguay, en 1930, que las vestimentas en los equipos generaron revuelos. Por aquellos tiempos no había ni marcas, ni sponsors. Las camisetas ni siquiera llevaban números que diferencien a los distintos jugadores y, muchas veces, la ropa se cambiaba entre las selecciones para no mezclar los colores. Algo especial sucedió con el conjunto boliviano: en su partido inaugural ante Yugoslavia, los jugadores salieron de blanco y con una letra en cada una de sus remeras agradeciendo la hospitalidad del país anfitrión.
En 1934, en el mundial de Italia, Austria y Alemania disputaban su partido para quedarse con el tercer puesto. Pero algo atrasó el cotejo. Ambas selecciones salieron al campo de juego con camiseta blanca, y los austríacos tuvieron que jugar con la indumentaria del Nápoli, equipo de la ciudad donde se disputaba el encuentro. Algo similar contamos hace poco en esta sección, cuando mostramos que Francia debió usar la vestimenta de Kimberley de Mar del Plata en Argentina 1978.
Otro caso similar tuvo su acontecimiento en la Copa del Mundo disputada en Brasil, en 1950. La selección mexicana, que por entonces no usaba el color verde, sino el rojo, no se diferenciaba de Suiza –históricamente de vestimenta colorada-. Para solucionar el problema, Gremio de Porto Alegre se solidarizó con México y prestó sus camisetas a bastones blancos y azules.
Argentina tuvo una paupérrima actuación en el Mundial de Suecia 1958. Pero su visita al país europeo dejó una anécdota relacionada con su vestimenta: en su debut no llevó camisetas suplentes y debió usar las camisetas amarillas del IFK Malmo, equipo sueco.

La Naranja Mecánica fue el campeón moral del Mundial de Alemania 1974, sin desmerecer, claro, a la buena selección alemana que se quedó con aquel título. Por aquel entonces, la marca Adidas vestía a Holanda, pero la máxima figura del equipo, Johan Cruyff, tenía contrato con Puma. El crack holandés se negó a usar la camiseta de las 3 líneas, y por eso compitió todo el torneo con una remera de dos bandas.
Otro seleccionado que vistió una camiseta curiosa en la Copa del Mundo de 1974 fue Zaire, que lució el dibujo de un leopardo en el pecho con la inscripción “Leopards”. Con el paso del tiempo, esta casaca se volvió histórica, e incluso se hicieron varias reediciones.
En México 1986 sucedió, quizá, la curiosidad más importante en la historia de los mundiales en relación a los uniformes deportivos. La razón es simple, porque involucra al mejor gol de todos los tiempos convertido por Diego Maradona a Inglaterra. Argentina debía usar la camiseta suplente, pero Carlos Salvador Bilardo mandó a comprar otro juego de remeras azules que sean más livianas. Así apareció la camiseta que inmortalizó Maradona, a la cual le tuvieron que bordar los escudos de AFA y estampar los números a último momento.
Para mediados de la década del ’90, las innovaciones en el fútbol comenzaron a jugar un papel principal. Para el Mundial de Estados Unidos 1994, las marcas deportivas “jugaron” son sus diseños. Algunas camisetas dejaron perplejos a propios y extraños, como la alternativa de tela de jean de Estados Unidos, ideal para usar en una noche de boliche mas que para jugar al fútbol en una Copa del Mundo. La marca Adidas presentó su modelo con rombos a colores. La de Alemania es una de las más recordadas –en nuestro país la supo usar River alternando el rojo, el blanco y el negro-. O la suplente de Nigeria, catalogada popularmente como un pijama. Tampoco se puede pasar por alto los llamativos buzos que comenzaron a vestir los arqueros. Un claro ejemplo es el de Jorge Campos, de la Selección de México.
Un dato sumamente particular se dio en la previa al Mundial de Francia 1998. Japón por primera vez se clasificó a una Copa del Mundo y sus firmes ideas de idiosincrasia hicieron mantener el diseño de su camiseta. Si, los vistió Puma y los vistió Asics, y sin embargo las llamas de fuego en las mangas se mantenían fuese cual fuese la marca. Incluso, cuando Adidas vistió a la Selección nipona, la marca alemana debió quitar las típicas tres tiras para darle lugar al riguroso diseño japonés.
La última curiosidad con respecto a la indumentaria en Copas del Mundo quizá tuvo lugar en 2002, cuando Camerún quiso jugar el campeonato con ¡una musculosa! Claramente la FIFA prohibió la vestimenta y la Selección africana debió agregarle mangas negras a las camisetas que habían llevado hasta Corea y Japón.












