El fútbol pasó a segundo plano. La jornada terminó súper caliente en el Gigante de Villa Fox y lo que eran festejos de la Fragata tras la victoria por 1 a 0 sobre Defensores Unidos acabó en gas pimienta y problemas para desalojar al plantel visitante.
La jornada empezó con un gol anulado a Almirante Brown porque Martín Batallini definió pero Ulises Abreliano se encontraba en posición adelantada. A los 20 minutos CADU vio tres tarjetas amarillas en una misma jugada, dos de ellas por protestar y la situación empezaba a ponerse tensa con Lucas Comesaña.
Los problemas para el árbitro continuaron en el inicio de la complementaria cuando Juan Ponce marcó con el brazo a Jonathan Zacaría. El colegiado comprendió que se trató de un codazo, le mostró la segunda amarilla, y el dueño de casa debía casi toda la segunda parte con uno menos.
Cuando se jugaba tiempo de adición, Facundo Stable lanzó un buscapié por derecha y Ulises Abreliano empujó en el área chica para abrir la cuenta en favor de la Fragata. De ahí en adelante, el caos reinó por completo en el norte del Gran Buenos Aires.
El cierre acabó con una roja para el Mirasol por un golpe sin pelota de Germán Rivero. En la jugada siguiente, Bahiano García tiró una patada inaceptable y dejó con nueve al dueño de casa. Y con un clima áspero, el árbitro repartió una amarilla por bando.
Los problemas continuaron en zona mixta, camino a los vestuarios, y medios presentes reconocieron que los organismos de seguridad tuvieron que utilizar gas pimienta. Almirante Brown, que le ganó 1 a 0 al CADU, no pudo irse de Zárate hasta después de una hora de terminado el partido en otra tarde de locura en el ascenso argentino.
Foto: @Club_AlteBrown