El Aurirrojo arrancó el 2017 con una lista de bajas que encendieron las alarmas del entrenador Federico Domínguez de cara a la pretemporada. Si bien la intención de depurar el plantel llevó a que la limpieza no afecte los planes del cuerpo técnico, la noticia de la salida de Franco Cángele fue un golpe bajo a las aspiraciones de la institución mesopotámica.
Entre el ex Boca Juniors, quien rescindió su vínculo para migrar al Deportivo Calí de Colombia, y Federico Nieto, Boca Unidos había anotado 9 de los 22 tantos del campeonato. Así el conjunto correntino perdió peso en el ataque ya que también le dijo que no iban a tener en cuenta a otro atacante como Emiliano Terzaghi y a otro que había gritado en la entidad de la Ribera como Francis Mac Allister.
El listado de bajas en el Aurirrojo incluyó a Pablo Vergara, Pablo Cravero, Juan Bravo, Gabriel Méndez y un viejo conocido como Michael Hoyos. Sólo un refuerzo ha llegado y se trató de Gonzalo Ríos quien terminó su préstamo con Temperley y regresó a la Mesopotamia para sumarse a las órdenes de Domínguez.
Boca Unidos trabaja en Corrientes y tiene previsto viajar para Buenos Aires a mediados de enero ya que asumió el compromiso de jugar un amistoso con Vélez Sarsfield. Ríos es una carta que el DT podrá tener en ataque pero sin dudas que el Cángele no era el esperado.