A una noche extremadamente calurosa en la Ciudad de Córdoba, Talleres le puso baile. Se impuso 2-1 frente a Boca con un resultado que no refleja lo que se vio en la cancha.
En el primer tiempo, Los Xeneizes se mostraron apagados, estáticos y sobre todo sin ideas. Ibarra situó a Romero muy abierto sobre la derecha, impidiendole así explotar al máximo su visión de juego para romper lineas y con esto asociarse con Villa.
Talleres, mientras tanto se mostraba muy firme en defensa, muy precisos con la pelota y desplegando mucha movilidad que complicaba a la floja marca de Boca. Fue así, que a los 28’ llegó el primer gol de la mano del uruguayo Michael Santos.
En el segundo tiempo parecía que Ibarra había corregido sus fallas, cambiando a Ramirez por Langoni y a Varela por el Equi Fernandez. Con estos cambios, podía dejar a Romero jugar mas libre y entrar más en contacto con la pelota. Todo parecía marchar mejor para el equipo de la Ribera hasta que a los 51’ el recién ingresado, Equi Fernandez, se anotó un gol en contra. Y como si fuera poco, el colombiano Villa se hizo expulsar en lo que fue su única intervención relevante durante el complemento.
De ahí en adelante, la T tomó el control total del partido. Siguió buscando aumentar la diferencia pero con menor intensidad. Con un gran partido de Rodrigo Villagra que se sigue afianzando como uno de los mejores 5 del futbol local, dejaron sin ningun tipo de chance a los de la Boca.
Esto hasta el minuto 83’, cuando un gol de Langoni le trajo un atisbo de esperanza a Boca, pero que no resultó ser mas que esto.
Con este resultado, Boca deberá buscar soluciones de manera urgente. Mientras que Talleres, si logra sostener este juego, tiene con que ilusionar a su gente, que estuvo a la altura de lo realizado dentro de la cancha por los jugadores.
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