«¿Por qué me echás a mí, la c… de tu madre?» cuestionó Gianfranco Salerno, categoría 2003 del Xeneize al juez del encuentro de novena entre el club de la ribera y el Rojo de Avellaneda. Exactas palabras redactó en su informe el colegiado Diego Riccio quien luego ratificó su exposición y todo terminó en una severa sanción impuesta por el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino.
Jugaban Boca Juniors e Independiente por el torneo de juveniles. Chicos de no más de 14 años cara a cara, con las pulsaciones a mil por el clásico pero sin darse cuenta que recién están en una divisional formativa. Faltaban diez minutos para el final de la contienda cuando se produce una fuerte infracción que deriva todo en algo peor.
Salerno le aplicó una patada de atrás al niño del Rojo, Julián Ruíz Díaz Acosta. El jugador del conjunto de Avellaneda, molesto por la brusa acción de su rival le asestó un golpe al infractor quien le devolvió también un manotazo en el pecho. Riccio no dudó en ningún momento y expulsó a ambos del campo de juego lo cual desató la ira del chico Xeneize quien lo increpó y además le pegó en la mano generando que la cartulina colorada caiga al suelo.
El colegiado detalló todo en el informe y AFA procedió a citar al juvenil del conjunto porteño. Sin embargo el jugador no se presentó y desde Viamonte 1366 lo juzgaron como «en rebeldía» tal como detalla el expediente 76954 del boletón 5412 del Tribunal de Disciplina.
Finalmente, después de algunas semanas, en la Asociación del Fútbol Argentino se expidieron con una sanción ejemplar sobre el niño de Boca Juniors. La suspensión de un año será una traba en el camino hacia la Primera División para Gianfranco Salerno que deberá ya pensar en retomar las actividades recién en 2019. Y además se trató de una enseñanza para que el resto sepa que no debe seguir por dicho camino.