El equipo de Xavi mantuvo siempre las riendas del juego, pero le costó muchísimo ser profundo y cedió oportunidades que el Rayo no dudó en tomar. Barcelona juntó más méritos en desventaja y lo terminó igualando con un autogol.
Barcelona tuvo la pelota y el pulso ofensivo durante la primera mitad. También tuvo un exceso de paciencia que decantó en la lateralización de la pelota, con constantes retrocesos que lo mantuvieron muy lejos de Dimitrievski.
Rayo fue aplicado, intenso, y tuvo las mejores chanches forzando errores de la visita. Así llegó el gol, a seis del descanso, con Unai López levantando el tiro de esquina que fue devuelto tras un rebote en Íñigo Martínez.
La pelota volvió a López, que esta vez definió con notable zapatazo que ingresó ajustado entre Iñaki Peña, dueño de la portería blaugrana, y su poste izquierdo.
Ya en el complemento Barcelona mejoró, fue más vertical y los cambios de Xavi funcionaron. Uno de ellos, Raphinha, quedó al borde de la igualdad estrellando un remate contra el poste.
Barcelona estaba cerca del empate y lo terminaría consumando tras un gran pase de Martínez para el desprendimiento por izquierda de Álex Balde, que lanzó el centro al corazón del área; allí Lewandowski peleó sobre la marca de Florian Lejeune, que terminó desviando involuntariamente contra propia puerta.
La visita apretó buscando el segundo, pero el cierre del juego se desdibujó entre rispideces e imprecisiones. El empate deja a Barcelona a tres del líder Girona, que buscará confirmarse el próximo lunes ante Athletic Club.