El ascenso del Guapo a la Liga Profesional trajo consigo el recuerdo de aquellas épocas donde el conjunto rojiblanco era parte también de la elite en Argentina. De 1931 a 1934, los porteños fueron parte de un certamen que aglutinaba otros clubes que, en pos de conservar ciertos aspectos del amateurismo, se habían escindido de un torneo donde participaban River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo.
Barracas Central consiguió subir a Primera el martes por la noche tras vencer a Quilmes en cancha de Racing. La definición por penales, como se ha dado en todas las categorías menores en estos días, favoreció al elenco de Rodolfo de Paoli que desde febrero podrá codearse con los mejores elencos del deporte más maravilloso del país. Eso sí, con uno ya se dio el gusto de jugar en la máxima durante la década del treinta.
Banfield fue una de las instituciones que optó por jugar en la Asociación Argentina de Football (Amateurs y Profesionales). Del otro lado estaba la Liga Argentina de Football conformada por River, Boca, el clásico de Avellaneda, el de La Plata, Huracán, San Lorenzo, Platense, Argentinos Juniors, Vélez y demás. El Camionero fue parte de la misma grilla que integró el Taladro.
Si bien la primera mencionada no era de gran consideración, AFA en un revisionismo histórico validó las conquistas de sendos campeonatos que se jugaban en paralelo y tenían dos campeones distintos por año. Lo cierto es que Barracas Central vuelve a Primera pero, a nivel «profesional» (o algo parecido) sólo se midió con Banfield que será uno de los 27 rivales que tendrá en 2022.